La ciencia pura y dura se vuelve ficción
Demian Marín
Piensa en algo que esté científicamente comprobado y ponlo en duda. Yo, por ejemplo, cuando era joven, no lograba entender cómo una mosca que volaba dentro de un autobús no iba a estamparse contra el cristal (como sí lo hacíamos el resto de los pasajeros) al momento de que el orgulloso chofer, en plena carrera con el de otra línea de autobuses, tenía que frenar de manera repentina porque le agarraba el semáforo en rojo. Allí, pensaba mi «yo» de juventud, no se estaban cumpliendo las leyes de la mecánica clásica enunciadas por Newton.
Algo parecido, pero a una escala mucho mayor y más elaborada, ocurre en los cuentos que componen la colección titulada La historia de tu vida (Vintage Books, 2016; Alamut, 2021), del autor estadunidense Ted Chiang. En ellos, los ángeles existen, los autómatas crean autómatas, la percepción de la belleza se puede eliminar, las matemáticas se vuelven ciencias inexactas y la superinteligencia se alcanza por medio de una terapia hormonal.
Destaca el cuento que le da título al libro, el cual fue adaptado para la película Arrival, del canadiense Denis Villeneuve. En ese cuento la protagonista es una lingüista que logra descifrar el lenguaje escrito de unos seres de otro planeta que visitan la Tierra y cuyos motivos nunca son del todo claros. Al poder entender a esos extraterrestres, su cerebro se modifica de manera que logra comprender algo que está vedado al resto de la humanidad: el funcionamiento del tiempo. Con ello, la protagonista puede ver de un solo golpe lo que ocurre, lo que ocurrió y lo que ocurrirá; es decir, sabe desde ese momento el dolor que le provocará la pérdida de su hija, quien morirá en un accidente, y aun así, no hace ni hará nada para evitarlo.
En otro cuento, el primero, el autor da vida al mito de la Torre de Babel: los seres humanos buscan alcanzar el «cielo» por medio de la construcción de una torre. En este relato de Chiang, cuando logran llegar a su destino se dan cuenta de que no es más que la puerta de entrada a un lugar apartado de la Tierra desde el que ellos comenzaron a construir su torre.
Todos los cuentos de este libro son inquietantes. El autor sabe usar el rigor del método científico para demostrar ideas que ponen en jaque las discusiones éticas en torno a la creación, la evolución, la existencia de alguna divinidad o hasta de la utilidad de la ciencia. En sus cuentos, Chiang nos describe con maestría esa premisa de pensar en algo que esté científicamente comprobado y ponerlo en duda. Algo que, por cierto, también hizo de algún modo el argentino Jorge Luis Borges en sus cuentos, y a quien el autor de Historia de tu vida le debe mucho.
Este libro no es apto para personas que padecen de vértigo o que se sienten incómodas ante la idea del infinito, porque aquí el lector no tiene más remedio que replantear algunas, o tal vez muchas, de sus convicciones.