ISSN: 2992-7781
REVISTA DE LITERATURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

 

Como una corza perdida / por los cotos de tus gestos

Sergio Ernesto Ríos

 

 

En el infinito Brasil musical de 2024, dos discos apostaron por una resistencia con miradas opuestas, el animal bicéfalo Río-São Paulo, sueño siamés con una cara al futuro inclasificable y otra al pasado. ¿Podemos entender así Acelero, de Crizin da Z.O. (QTV Label), en oposición a Maria Esmeralda (Sujoground), del quinteto formado por Thalin, Cravinhos, VCR Slim, iloveangelo y Pirlo?

Imagino Acelero como ópera decadente de un siglo fluctuante entre la derecha militar & nacionalista y sus ejercicios de control y arrasamiento contra una elegía difusa hacker (el fantasma del postfunk, ¿existe el postfunk?) y la posibilidad del ruido colectivo, guerrilla urbana a favor de toda distorsión y borramiento consciente frente a la saturación del blanqueamiento postpunk en todas las sopas culturales. Acelero como ritual pagano de balas perdidas contra el cielo, y en el cielo una epidemia de buitres-drones. Esa es su velocidad.

Mientras, Maria Esmeralda es un disco íntimo, anecdótico, literario, retrato familiar (cómo no recordar a una abuelita viciosa poseída por alguna telenovela estelar y esos amores de fantasía con diálogos de una grandilocuencia exquisita), con capas de arte y cultura popular que encuentra su originalidad en las voces del pasado, en el anacronismo como emblema de un São Paulo arrasado, víctima de sus ficciones de modernidad, de urbe desbordante, de nido de rascacielos volátiles. Y debajo, otra ciudad, sentimental, parva, cándida, cursi y verde y llena del amarillo color del sol. Como en los mejores discos de hip hop y rap, existe la sensación de que la parte soñada es obra del azar, el arte como una fiesta fortuita de amigos cuando unos músicos quedan atrapados en un estudio y se ponen a componer para matar el tiempo. Así nació Maria Esmeralda. Y yo pondría al centro la aparición de Marília Medalha —una famosa cantante octogenaria contactada por Thalin para colaborar en el álbum— leyendo el poema «Lúdica». Ese es el tono del disco, vencido sólo en apariencia por esa nada invisible del tiempo. «Lúdica» es un poema inédito escrito por Marly Medaglia, hermana de Marília. ¿Qué azar se conjuró para que llegara a nosotros? Me ha sido irresistible traducirlo.

 

 

 

Lúdica

 

Marly Medaglia

 

Yo te amo, mi amor,

con un amor que se va.

Un amor que ceba al mundo

que cuando ríe, llora.

 

Yo te amo, mi amor.

Es amando a quien tú amas

que a mí, poco me importa

si te acuestas en otra cama.

Pues cuando me piensas, eres mío.

Y cuando me doy a la vida

me doy a ti, dividida.

 

Nuestro amor en el aire yo siento,

en el satín solar de la piel

perfumada de absinto.

 

No sé si quiero que vengas.

A veces, quiero; me escondes

como una corza perdida,

por los cotos de tus gestos.

Y cumplo entonces despedidas,

me alejo entre andante y presto.

 

No quiero ser como el sol

en la silla que decolora.

Mejor es ser cazador

por la noche madre-de-la-aurora.

 

Amor joven que pasa,

toca como tonto el timbre,

sale corriendo, se larga,

inventa el amor con la vecina.

A ver si sales de esta, ahora:

Yo te amo, mi amor.

Yo te amo es yéndonos.