Hielo seco, escarcha negra
Daniel Malpikka
A más de una década de vivir en la ciudad de Helsinki, en Finlandia, me vienen dos reflexiones:
1. Este no es el mejor momento, ningún momento lo es.
2. Vivir fuera y volver es venir de otro tiempo, es hablar en lengua extraña.
Visitar México los primeros dos meses de 2025 significó para mí volver a estar expuesto a un acordeón de voces increíbles, de sensibilidades desmesuradas, de amistades irremediables y, también, de muertes ilegibles:
Primeramente, porque la desafortunada partida de Horacio Warpola me dio la oportunidad de presentar, por primera vez en 11 años, al Meth Z, de Gerardo Arana, en Puerto Vallarta, un libro que pudo ver su realidad impresa a consecuencia de una voluntad grupal, en medio de una deuda jamás saldada, donde Horacio y yo podíamos finalmente sentarnos a beber mezcal y leer los poemas nunca escritos por Pegaso Zorokin.
En segundo lugar, porque la partida de Horacio me abrió la puerta a lecturas y gente maravillosa. Allí pude reiterar el valor de las palabras dentro de ese relato compartido que es la poesía, donde los versos que se escriben son también una constelación de amistades. En Puerto Vallarta descubrimos a las ballenas del texto, vistas desde los ventanales apolillados del Oxxo más bello del mundo. Los arcos del malecón y su anfiteatro presenciaron un funeral poético, y el canto de las ballenas fue la voz de las niñas y ancianos que se enfilaban a leer 301 versos para reiterar a Horacio.
Muchas cosas más pasaron en este viaje. Pero estando ya de vuelta en Helsinki, a -17 grados, escribiendo este texto, viendo desde mi ventana cómo el tranvía escarcha y oscurece la nieve con su paso, decido terminar esta contribución inaugural a Grafógrafxs con un fragmento de la traducción inédita del libro Lemmonommel, escrito por un poeta y amigo finlandés, la cual he venido trabajando desde hace más de un año:
Olli-PekkaTennilä[*]
Cuando se leen poemas de amigos o de quien sea, lo prudente es, como Trevelyan, comenzar con una afirmación: este no es su mejor texto. No porque se evite someter a evaluación el gusto propio, sino, por el contrario, dando espacio a la valoración individual del oyente como una pauta a la posibilidad de estremecerse, a la posibilidad de develarse. Porque si el sensor ha determinado el sitio, tan sólo nos queda la negación, la concesión o el inflamiento. Pero si un texto, casi cualquiera, en su mejor forma nace de una lectura, de un momento, de una conversación, puede entonces transformarse en algo a lo que uno regresa: un amanecer que, al surgir, ilumina la región por completo. No de inmediato, paulatinamente.
Kun luette hänen runojaan ystävillenne tai kelle hyvänsä, on viisainta aloittaa, kuten Trevelyan, toteamalla: tämä ei ole hänen parhaitaan. — Ei sen vuoksi, että välttyisitte asettamasta omaa makuanne arvioitavaksi, vaan päinvastoin jättääksenne kuulijalle tilaa tehdä arvionsa. Tulla liikutetuksi tai löytäneeksi. Sillä jos sensori on jo määrittänyt sijainnin, on tilaa enää myöntää, kiistää tai paisutella. Sen sijaan, jos kyseessä on jokseenkin mikä hyvänsä teksti, saattaa luennasta, hetkestä ja keskustelusta parhaimmillaan suketua sellainen, johon aina myöhemmin viitataan kuin alkuperään: aamu jolloin se nousi valaise- maan koko tienoon. Ei heti, mutta ajan oloon.
18.02.2025, Punavuori, Hki.
[*] Olli-Pekka Tennilä (Jyväskylä, Finlandia, 1980). Es poeta y director del sello editorial finlandés Poesia. Obtuvo el Premio Nacional Runeberg de Literatura, 2013.