Notas sobre Agustín Guambo[*]
Israel López Solano
Mi recorrido como lector me ha conducido a preferir el uso de ciertas categorías de análisis sobre otras. En este sentido, no simpatizo tanto con la expresión poesía en mayúsculas y sus gradaciones: arte poética, verso libre, poetas contemporáneos, etcétera. Prefiero el uso de voces más amplias, dinámicas y menos estandarizables. En consonancia con este planteamiento, para referirme al trabajo de Agustín Guambo usaré la voz «escritura», en lugar de poesía, y la voz «texto» en caso de referenciar alguno de sus poemas.
Entrar en contacto con Cuando fuimos punks, soundtrack kaníbal (Kikuyo Editorial, 2019), de Guambo, me generó la sensación de hallazgo. Tenía enfrente una obra agresiva y abierta, transparente en cuanto a su elaboración, cada texto como una escultura, como una instalación; los engranes del sistema formando —como diría Bajtín— un cronotopo, un emplazamiento genuino y poderoso de tiempo, espacio y acción.
La fuerza en la escritura de Guambo resaltaba entre un puñado de poéticas blancas, cupulares, sectarias, esnob y comodinas, enfrascadas en la ironía y el sinsentido. Luego de leer Ceniza de rinoceronte(2015) y Primavera nuclear andina (2017), percibí que se trataba de una obra en conjunto, una escritura vértice —o río— entrecruzada por perspectivas múltiples.
Un aspecto que en ese periodo de hallazgo me resultó atractivo en esa escritura fue su flujo natural, libre de imposturas esencialistas y de aires grandilocuentes, equilibrado en su animosidad melancólica. Veamos, por ejemplo, este texto titulado Fragmento de una plegaria para Gary Snyder:
¡Oh! Gary Snyder que tu corazón nos acaricie
en noches bulbosas
cuando recorremos carreteras amplias y abandonadas
canturreando ebrios viejas
baladas anarkistas
buscando amor y silencio
con el espíritu torpe y lleno por la poesía
unta, Gary, con tus manos nuestros cuerpos
santifica con tu sangre nuestros cantos
¡Oh! Gary estamos tristes y desesperados entre los edificios
Carcomidos por la neurosis
Plagados por la codicia y sus encajes
Sintiendo con vergüenza una lluvia desgastada e inmóvil […]
Gary, hemos fracasado nuevamente
Los sueños han envejecido
Las nubes
Las aves
El frío
El sexo
Todo ha envejecido
el delirio es nuestro pastor Gary
¿qué estrellas nos pertenecen en este siglo?
Con miles de flores de nieve
creciendo ligeras en nuestros corazones
Vagamos furiosos, tratando de escuchar
el llamado de las montañas Gary…
Desconozco si resulta excesivo subrayar que el sexto verso de la penúltima estrofa de la cita es una distorsión del versículo que abre el Salmo 23 judeocristiano: «El señor es mi pastor, nada me falta». Ahí reside una pista sobre otro de los aspectos que particularizan la escritura de Agustín. A nivel de lo formal, me refiero al ritmo de lectura, a la modulación; a nivel del andamiaje narrativo conceptual que enmarca su obra, me refiero a su constante remisión a la memoria en su acepción individual y colectiva, y a sus dimensiones constitutivas, simultáneamente cosmogónicas y antropogénicas. Cito a Guambo:
Y vio Dios que las constelaciones
eran breves cantos grises
apócrifas flores carnívoras
quemando la noche en su pecho contaminado
Dijo
«hágase la lluvia la sangre
La espuma la luz mestiza»
y el primer cadáver rodó
por las escamas de los Andes
Y vio Dios que los caídos
eran bruma salvaje
que corre libremente hacia el verbo
y su zodíaco enloquecido
Dijo
«hágase la infección la memoria
La enfermedad la luz mestiza»
y el primer cadáver rodó por las escamas de los Andes.
Guambo absorbe la plasticidad del binomio mito-ritual y la diluye en su prosa-río haciéndola viajar en múltiples direcciones, articulando gestos mnemotécnicos distorsionados y estridentes. La remisión al complejo narrativo mito-ritual es otra de las cualidades en su escritura. Guambo parte de un universo de símbolos y acciones, adueñándose de los significados preestablecidos y alterándolos, despojándolos de su carácter arbitrario y alienante, complejizándolos en una interioridad escénica más flexible y menos nociva. En este eje, la vitalidad de su escritura —recordando a Barthes— deviene en nuestros cuerpos exponiendo heridas ancestrales, abstracciones elementales, explicando geografías, comportamientos, topografías fantásticas o cotidianas, todo inmerso en estructuras ideológicas reconocibles, enfatizando así lo político y social. Cito una vez más a Guambo:
AQUÍ NO HAY POESÍA, CIERRA LOS OJOS, PEQUEÑO
NO MIRES A TU PADRE
NO SIGAS SU SOMBRA NI SU CANTO CARCOMIDO
AQUÍ NO HAY POESÍA, TODXS ESCUCHAMOS DE SU LLEGADA
EL BUFIDO EN SU SANGRE
LA SED EN SUS PISADAS
AQUÍ NO HAY POESÍA,
TAN SÓLO VIOLENTADA CARNE CRECIENDO ENTRE LOS ANDES
MI ABUELA FUE VIOLADA
MI MADRE FUE VIOLADA MIS HERMANXS FUERON VIOLADXS
¡QUÉ ESPERABAS ENTONCES DE ESTA POESÍA VIOLADA!
Me emociona la carga beligerante en la escritura de Agustín, vertida en la iconografía urbana de una ciudad contaminada y asolada por el capitalismo y la modernidad. Me gusta la hibridación, los contrastes, la amalgama de enunciaciones en inglés, quechua, castellano, formando un tipo de palimpsesto. Me emociona el aire de crítica social y de registro metahistórico. Pensando en Hyden White, a fin de cuentas la historia de los documentos y los hechos es una narración más, aleatoria, arbitraria y repleta de ficciones.
En la escritura de Guambo resulta sumamente atractiva la remisión constante a la brutalidad del mestizaje y a la falsedad y decadencia de las verdades occidentales. En su praxis escritural parece prevalecer un clamor reivindicativo, importante, si visualizamos ese flujo que nos induce cada vez con mayor insistencia hacia una virtualidad vertiginosa y al mismo tiempo efímera, predecible y aburrida, donde predominan el fronteo, la simulación y la selfi. El entrelazamiento de estos lineamientos articula una obra extraña, densa, compleja, difusa y polisémica, sin contornos identificables y difícil de absorber por los criterios reduccionistas. Ahí reside su mérito.
Israel López Solano (León, México, 1986). Estudió Historia en la Universidad de Guanajuato.
[*] Este texto fue leído el 15 de noviembre de 2023 en Querida Librería, en la Ciudad de México, durante la presentación del libro Machinehead (2023), de Agustín Guambo. También se leyó el 20 de octubre de 2024 en la presentación de dicho libro, gestionada por Grafógrafxs, en el marco de la Feria Internacional del Libro del Zócalo.