Poemas para una adolescencia tardía
Luis Fernando Rangel
Casa, comida y sustento
Hace veintitantos años
mis padres no se preguntaban
por el nombre de su nuevo hijo.
Y, sin embargo, aquí estoy,
sentado solo en la mesa,
mientras dos personas piensan
que casarse solucionará sus vidas.
Me encuentro frente a una botella de sotol
contándole que me gusta leer poemas
mientras los demás bailan,
porque no sé bailar, pero me gusta la música,
y me gusta la soda de toronja, pero no con sotol.
Me pregunto por lo que ha sucedido en estos años,
por lo que mis padres piensan de mí o de ellos.
Mi amigo tiene treinta años a la espalda
y la certeza de que todo irá de mal en peor.
Justo ahora está bailando y en un par de horas
estará engendrando a su primogénito,
que seguramente llevará su nombre,
y si es mujer llevará el nombre de su madre,
que es el mismo que el de su abuela y sus tías.
¿Mi papá se preguntaba esto a mi edad?
¿Fui deseado o el tiempo los hizo amarme?
¿Mamá estaba preocupada por el pastel de su boda?
Mis padres se casaron muy jóvenes
y no se preocuparon por el mundo.
Me agobia pensar que a mi edad ya tenían
casa, comida y sustento
y no cantaban canciones de El Tri,
que cantaba algo sobre el placer y el dinero
y tener que trabajar aunque no le guste el trabajo.
Yo canto canciones de amor y de protesta,
que son la misma cosa o algo muy similar, creo.
Canto por la paz mundial
aunque sé que la guerra nos hace humanos
y que la paz es la mentira más bonita de la historia.
La botella de sotol se está acabando
junto con las palabras.
No sé bailar, pero igual no importa,
porque la banda dejó los instrumentos de lado.
Por cierto, la poesía también es una mentira.
Teorías de conspiración
a Martín García López
En algún lugar del mundo
alguien encuentra en internet un dato curioso.
¿Sabías que las torres gemelas fueron destruidas
por el mismísimo gobierno norteamericano?
Y alguien, en otro lugar del mundo, responde.
Sí, fue por el petróleo, todo se trata siempre
del petróleo, es decir, del dinero.
Pero luego cambia de tema
y le pregunta otras cosas.
¿Sabías que asesinaron a Stanley Kubrick?
En la película de Ojos bien cerrados
habla de cultos y sectas.
La película se estrenó de manera póstuma.
Ni siquiera sabemos si lo que se proyectó
fue el corte final o una versión censurada.
Había más de una persona con la convicción de matar a Stanley Kubrick.
Siempre hay más de una persona convencida de lastimar a los otros.
¿Y tú sabes que Kubrick filmó el alunizaje?,
comenta alguien más,
en 1968 grabó Odisea en el espacio
y justo un año después llegamos a la luna.
Muchos dicen que el hombre sí pisó la luna y otros tantos
dicen que los soviéticos conquistaron el espacio
mucho antes que los gringos,
por eso pagaron una película
que los proclamara como dueños del universo.
Y si es cierto, esa es la mejor película de Kubrick.
Apocalipsis
Primero fue el caos y después
un meteorito hermoso que volaba.
Una vez leí que los dinosaurios vivieron muchísimos años más
de lo que lleva existiendo la humanidad, entonces me pregunté
por el Adán de los dinosaurios, quiero decir, el primer dinosaurio
y también por el Mesías prehistórico, el que murió en la cruz.
En ese entonces no existía Dios, me respondió
un vagabundo que caminaba desnudo por la calle.
Benditos sean los locos, me dije,
por los siglos de los siglos, santificados,
perdonados, libres: amando, amando, amando.
Esta patria llamada perreo
La luz de la pantalla no ilumina igual
que la luz de una vela, pero sirve
para ver en la oscuridad y caminar
entre sombras y cuerpos tendidos.
Ver la luz al final del túnel:
la esperanza de un mensaje
que no llegará,
pero esperas viendo memes.
Deslizas el dedo
y ves un extraterrestre muerto
mientras de fondo suena una canción.
El meme dice
cuando ya estás hasta la madre
y ponen una canción de Daddy Yankee,
pero prefieres a Tego Calderón o Don Omar.
Deslizas el dedo y ves una noticia
sobre una balacera
a dos cuadras de la universidad.
Luis Fernando Rangel (Chihuahua, México, 1995). Escritor y editor. Es licenciado en Letras Españolas por la UACH. Sus libros más recientes son Must be the season of the witch (Granuja, 2023) y La mano de Dios(Editores UACH, 2024). Recibió el II Premio Internacional de Poesía Nueva York Poetry Press, los Juegos Florales de Lagos de Moreno y el IV Premio Nacional de Poesía «Germán List Arzubide». Es Jefe de Unidad Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua.