A las fracciones papá les llamaba quebrados,
algo tenía que romperse*
(Fragmento)
Alkaíd Marino
4/5
Un signo mal empleado
que a algunos designa con el número 1
y a otros,
con el número 0.
No hay sumas eternas
ni resultados que den,
bien a bien,
el fruto de lo que 1
desea.
Día del nieto
Mi abuelo le llamaba día del nieto.
Toda la familia se reunía: abrazos.
Besos. Pellizcos de mejilla.
¿Cómo vas en la escuela?
¿Te has portado bien?
¿Obedeces a tu mamá?
Todos nerviosos en el patio
de esa enorme casa.
Los primos ricos y los casi ricos.
Ambos grupos muy talentosos:
ejecución de chacos. Canto.
Actos de magia.
Artistas natos.
Y los sin chiste: reprobados, sin dinero,
callados, rezongones,
los que no comíamos el jocoque
del abuelo.
En la noche era el espectáculo.
Como en un circo,
los nietos
(primos ricos y casi ricos)
preparaban sus increíbles actos.
Los sin chiste,
su humillación.
Envidia
Carismático, inteligente.
Ese era mi hermano.
Aprendió las tablas
muy pequeño,
resolvió como nadie
los rompecabezas de la escuela.
A todos asombraba
con su manera de jugar,
de hablar,
de comportarse.
Siempre sacó buenas
calificaciones.
Ahí está. Lo rodean todos.
Toca ese instrumento como un experto:
ejecuta, con su magnífico oído,
las notas de la canción.
Le aplauden.
¿Por qué no pude aplaudirle como todos?
¿Por qué me siguen doliendo
aquellos aplausos?
Soy un cobarde.
A veces,
imagino mi vida sin él:
un mundo en el que su ausencia,
también me lastima.
Divisible
Los números me enseñaron
que, en la soledad
de una palabra,
la tristeza regresa
como la luz desaparecida
del cielo.
Hasta donde puedo comprender,
cada palabra en el poema
es una forma de enumerar
cosas rotas.
¿De qué me sirven las cifras,
las correlaciones causales
sobre la cantidad de felicidad
que todo suma?
Reescribo mi presente
por el número de veces
que he perdido algo:
todo lo que sé
y lo que ignoro de mí
suele ser
divisible.
2/6
La poesía reintegra
todas las cosas.
Es posible
que un poeta
no pueda ver la diferencia
entre una palabra
y un número
sin valor.
La tristeza se multiplica
Despedidas Pérdidas
X Pérdidas X Despedidas
_____________ _____________
Es igual.
A la tristeza
no le importa el orden,
pues el producto,
siempre,
será ella misma.
Soledad
La olla del café se desperdicia,
las conchas con nata, también.
Coloca dos tazas sobre la mesa.
Una es para ella; la otra, para nadie.
Nunca la obligaron
a comer de aquel recuerdo,
pero sí de aquella sopa insípida
que la hacía llorar.
Todos la bañaron y la vistieron;
de buena gana
la ayudaban a ir al baño. Pero siempre
olvidaron comprarle su fruta
por las mañanas.
Mi abuela escuchó atenta cada una
de sus tristezas:
si mirabas con detenimiento sus ojos,
podías ver el color
de la soledad.
*Publicado en 2025 por Ediciones Liliputienses.
Sobre el libro A las fracciones papá le llamaba quebrados, algo tenía que romperse
Nunca quise escribir este libro para contar lo que no se puede resolver con números. De niños nos enseñaron que toda cosa puede dividirse: las horas, las formas, los afectos. Pero en cada división algo se pierde, algo se quiebra, y pienso que en ese resto sin nombre habita la poesía. He comprobado que el poema es una operación imposible, una ecuación que no busca el resultado, sino el intento. Este libro reúne los pedazos que quedaron fuera del cálculo, en una tentativa por hallar en las palabras la parte que no se deja medir.
Los gestos familiares, los silencios, la envidia que también es una forma de amor, la soledad que se sienta a la mesa con una taza vacía. No quise entender nada, solo aprender a convivir con las grietas, con lo que se rompe y, aun así, respirar.
En cada verso hay un número que se multiplica por la pérdida, una suma que nunca da exacto. Tal vez la poesía sea eso: la ciencia del desajuste, la forma más humana de aceptar que algo siempre queda fuera del conteo.
Alkaíd Marino (Ciudad de México, 1980). Participó en talleres literarios a cargo de los escritores Fidel Acevedo, Cristina Rivera Garza y Daniel Miranda Terrés. Autor de los libros de poesía: Tatuajes (Praxis, 2014), Mal de espejo (Praxis, 2016), Deixis (Praxis, 2018), Desencanto del héroe (Praxis, 2021), La delgada costumbre de lo vulnerable (o breve compendio de lo habitual) (Praxis, 2022) y A las fracciones papá les llamaba quebrados, algo tenía que romperse (Ediciones Liliputienses, 2025).