
Gerardo Szae,
Fanta C Brew o Brebaje de fantasía,
México, Ediciones Come Fuego,
2025.
Astrid Velasco Montante (Ciudad de México). Es editora, escritora e imparte clases. Ha publicado cuento, poesía y ensayo en México, Argentina, Colombia, Ecuador, Venezuela, Estados Unidos, Reino Unido y Cuba. Destacan sus colaboraciones en Periódico de Poesía, Nexos, Círculo de Poesía, Tendencias (Colombia) y Letralia (Venezuela). Entre sus libros: Antología de teatro y poesía (Santillana, 2006), In Our Own Words. A Generation Defining Itself (MW Enterprises, 2010), Un espejo que mira hacia dentro (Buenos Aires Poetry, 2022), Ganadoras del segundo concurso de poesía 2024 (Fenalem, 2024) y Nuevos dioses (Niño Down, 2024 y 2025). Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al italiano. Ha sido jurado en concursos de cuento y de poesía.
Fanta C Brew o Brebaje de fantasía de Gerardo Szae
Astrid Velasco Montante
Fanta C Brew o Brebaje de fantasía es un poemario, publicado en 2025, al que podríamos inscribir en un movimiento (no agrupado) de poesía emergente en torno a algunas editoriales independientes. Este movimiento ha propiciado la desacralización de la tradición poética mexicana y favorecido tanto la experimentación como la formación de públicos lectores entre generaciones jóvenes de la Ciudad de México y su periferia, así como de algunas ciudades del interior de la república como Querétaro, Guanajuato, León, Veracruz y el Estado de México.
Si sitúo a Gerardo en este circuito de la poesía es porque, además del enfoque respecto de una poética de lo fantasioso e [im]posible, es evidente el uso de algunos recursos estilísticos que comparte con otros poetas un poco mayores o de su generación (los podríamos categorizar en los millenials). Como la utilización del ampersand (&) en lugar de la y (que aunque podríamos rastrear hasta Cummings y, tal vez, del lado mexicano al infrarrealismo con Papasquiaro, se ha implantado fuerte en esta generación de poetas mexicanos), la dislocación sintáctica y ortográfica (como el uso del «yoh», en lugar del yo), el tachado de versos, así como la evocación de elementos de la cultura popular, marcas de productos y el arte (plástica, música, cine y TV, videojuegos, etc.):
pienso la otra vez me preguntaron
jalas o te ahorcas sin
querer queriendo obedecer
a la morsa los
martes a
través de tu nokia
(p.19)
una pandilla de tortugas farmeando aura de fayuca de un tolete con sangre
jura que te han visto andar en el parque embajadoras
desde aquí esas manchas en el suelo son en
realidad los mighty
morphin sin el blíster
lo demás una estampida ponis & tu delineado el ardiente concreto roto
señalando un arcoíris de empalmadas explosiones como
si fuera 1968
(p.25)
Como el «Bébeme» de Alicia el Brebaje fantástico de Gerardo Szae nos transporta a otro mundo, uno que oscila entre lo onírico y lo psicodélico, lo real cargado de cultura popular, televisión, ciencia ficción, videojuegos, drogas, alimentos y mística. Nos lleva (a los lectores) a la conciencia de su amor, uno no intimista, sino hiperreferencial, y a una nostalgia de un pasado que aparece como un collage construido con elementos de las industrias culturales y del entretenimiento (aparecen el teléfono Nokia, MTV, los Power Rangers), a la vez que como un delirio y con elementos de una espiritualidad pop (el Samsara, el dharma, el nirvana conviviendo con los Oxxo, el blues, entre otras cosas):
así te lo pregunto
así
con telepatía salvaje
si todavía juegas con
nuestros amigxs a
que vuelan un cometa dentro
de un cohete
(p. 9)
haré de tu recuerdo una viscosa coreografía budista para
escabullirme del samsara
& te daré las gracias
aunque te
hayas ido antes ________________ detrás del telón mi
dentadura reverdece
tiene algas tiene branquias reverdece
& mi lengua tierra de cultivo mente colmena abrepuertas del oxxo a
medianoche pronunciará tu nombre
(pp. 23-24)
El ritmo es vertiginoso y muy propicio para la lectura en voz alta o incluso una interpretación performática. La alternancia de versos de diferentes longitudes crea velocidades diferentes y pausas en ciertos momentos, casi silencios, como si se tratara de una pieza musical.
Destaca la abundancia muy bien entretejida de imágenes, casi cercana a la de la poesía neobarroca, pero que acá es expansiva o, mejor dicho, explosiva, recurso que muchas veces lleva también, como en el viaje de Alicia, a la aparición inesperada de ideas y situaciones. Las imágenes no se contienen y como un río se desbordan o fluyen por brazos que lo mismo pueden seguir a cursos más amplios que detenerse en pequeños islotes.
Incluso la disposición tipográfica, como hemos visto en los ejemplos, no sólo se apropia del juego de los espacios, sino que usa diferentes tamaños, como si algunas palabras o letras estuvieran dichas en voz baja.
El poemario con sus dosis de belleza se monta en una estética de la exuberancia visual y discursiva, juega con el glitch y la irreverencia. Destaca que permite lo filosófico, el humor y la ironía que se aposentan en lo inmediato de una situación. La ternura hila la memoria y se implanta en un discurso cálido y enérgico:
sacudimos con amor
ocasionalmente digo que te
amo todos los días & ni cuenta me doy // bill evans tocando en la bañera una ¿…te acuerdas
de esas rolas que caminan de puntitas
cuando
robamos el convertible en
aquel concierto de black metal mientras
los caballos dormían tus
columpios en la frente babeaban chispa & de cabeza una
avalancha de goma pixelhada en los rincones de mi habla greñuda un
evento de alta extrañeza
(pp. 29-30)
En el libro, una imaginería poderosa se corresponde también con un dominio de la sonoridad, con lo que el autor nos invita a escucharlo, a la vez que a leerlo. El ritmo nos recuerda a veces al bebop, a la estimulación que producen las sustancias que mientras nos aceleran, nos llevan a la introspección y a un viaje fantástico, psicodélico o aquel del submarino amarillo que hemos dejado atrás en la memoria.
Fanta C Brew sin duda está hecho para leerse, para imaginarse y para escucharse, ¡háganlo!