ISSN: 2992-7781

Alicia Silva Rey,
Moleskine,
ISBN: 9789878952840,
Barnacle,
2025, 50 pp.

 

Catalina Boccardo (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, 1961). Se recibió en la maestría de Escritura Creativa (UNTREF). Ha publicado, entre otros, los siguientes títulos: Collage, El viaje y el ombligo, Formosa y El pico de los pájaros. Edita «Periferia Sur», columna de difusión de poetas argentinxs para la revista mexicana Poetripiados.

La existencia sin red

Catalina Boccardo

 

Los «archivos» (o capítulos) de Moleskine se ensamblan a medida de una lectura atenta a una desregulación, a sus derivas. La autora mixtura hechos, especies planetarias, autorías mientras crea una bitácora indiscernible.

            ¿Es posible considerar que una cabra

            no se adapte

            sino que mixture en su espacio?

            ¿Cómo el lenguaraz espiando,

            en la espesura, una lengua?

            ¿Sin red, esa lengua

            ranquel

            parlando

            rescatando

            la vida de Mansilla?

            ¿Quién sabe a ciencia cierta

            la intemperie que cabe

            entre una cabra gramófona

            y el mundo?

Como el revelarse existencial de alguien, las ideas, las fechas a modo de un diario personal, se convierten en artilugios por desenmascarar. Alicia es una Alice observadora; guarda y acumula restos ontológicos del despedazamiento provocado. Se encarga, también, de describir el procedimiento y su velocidad:

            El procedimiento es veloz,

            un impulso

            en el que soy y eres

            a excepción de que,

            por un instante,

            la impaciente realidad nos orbite.

            No será el vértigo de una revolución

            sino el hambre en su punto exacto

            de saciedad sin nada que interrumpa

            la fluidez del alimento.

Y se vale de acumulamientos sensoriales:  

            mi alhaja, mi musguito, mi residuo, mi speculum,

            mi tejido mental, mi larva, mi cieno, mi estanque,

            mi perro que sale del estanque

Este conjunto expuesto al mecanismo de la reescritura: «Lo conquistado aconteció cadáver». Y de esta «escritura de escrituras que embiste» produce el disfrute lector. Moleskine nos obliga a seguir esa baba traslúcida de alguna clase de animal imaginario. Exhumar «finas mantas de ceniza donde antes hubo cuerpo».

Con un capítulo último (archivo «D») invocado entre los jardines al estilo marosiano, Ungaretti y esos significados nullos. De nuevo: la falta de certezas. Nullo, sin valor, vacío, sin efecto legal o de ninguna clase, inexistente, anulado o invalidado, sin importancia.

La autora ejerce de cultora de las acepciones en nuestra lengua y en otras. Así subimos y bajamos por las escaleras mentales pintadas por M. C. Escher. El desconcierto y la posibilidad desde diferentes perspectivas de sus versos.

            las palabras son conceptos

            los tópicos son conceptos

            los asesinatos en Chile en Hong Kong son conceptos

            la arquitectura, el arte, la locura contemporáneos:

            túmulo de conceptos

            los fetiches, mi bien, brillan como conceptos,

            la cobardía política, los arrancadores de ojos

Materiales apelativos de una biblioteca universal. De vocación cuasifilosófica y no dogmática. Michel Deguy, cercano a Derrida, escribió: «No me dejes ignorar dónde estarás / Léeme el borrador planetario / ¿Te comprometo al conocer tus / objetos?».

En el archivo «C», a modo de capítulo que no cierra, la autora menciona que «Pavese no quiere que lo lea». Termina por ser una invitación a abalanzarse contra ciertos poetas. Porque el no querer, en este juego, implicaría lo opuesto.

Un yo semejante a una Sylvia Plath aparece en Dialectos, el que mantiene viva a la prole. Y la suerte de no estallar para adentro ni contra los muros ni contra nadie. Fugas, huidas tramadas en un rinconcito reconociendo el deseo de quienes no se terminan de ir a ningún lado. Simulaciones como las del sapo del jardín que se hace el muerto en uno de los poemas.

Pavese, el concepto «pavese», continuará en la mayor duda melancólica. «Ni es conmigo / ni es sin mí». Ya, anteriormente, en el archivo «B», aparece el epígrafe de Homero Manzi y Lucio Demare aludiendo a «los fantasmas de la canción» (p.25), para luego dar inicio a las líneas siguientes:

            No preguntaré

            Como Alejandra

            Pizarnik: «Si digo agua,

            ¿beberé?

            Si digo pan, ¿comeré?»

Una fantasmagoría de una alianza potente, de esta poeta dedicada a la reflexión sobre sus influencias literarias, pesadas como archivos materiales. Lecturas de toda clase y tenor.

            Si fuimos más livianos que un algoritmo

            Y a la vez más estúpidos

Con la atención que Alicia presta a sus «estados alterados de Facebook» (en letras mayúsculas al final de este mismo libro), fui a buscar, por mi cuenta, uno de sus posteos de hace años. Decía:

            Privadas de la memoria del suceso que provocó nuestro nacimiento y privadas asimismo del     saber o experiencia de la propia muerte, siempre a merced de nuestra copiosa imaginación,      ensayamos el guion personal de nuestra supervivencia.

            2016.

            ASR.

Desde hace décadas, las redes, nuestra extensión digital y cotidiana, forman un «nosotros» derivado, ampliado (y al mismo tiempo, restringido), narcisista y comunitario, no tangible, mental, hecho de palabras escritas, cuya ambigüedad por descifrar provoca más escritura. Hasta un audio o un video se convierten, a la larga o a la corta, en frases que los parafrasean. Y son hechos poéticos si alguien, como Alicia Silva Rey, atrapa esas ideas en la telaraña lingüística. «Carta navegable / leída a ciegas / a causa de impulsos / en los que se perdían».

Alicia Silva Rey (Quilmes, Argentina,1950). Entre sus libros publicados se encuentran La solitudine (CILC, 2009), Partes del campo (Ediciones de la Eterna, 2015), La mujercita del espejo (Ediciones de la Eterna, 2015), Orillos (Barnacle, 2015) y El poder de unos límites (Barnacle, 2019). Sus poemas han sido traducidos parcialmente al coreano, al italiano y al portugués.