Libros y lecturas
Aniela Rodríguez
1. ¿Qué representa para ti un libro?
La posibilidad de poner en jaque la realidad a través de otro tipo de creencias: las que sólo existen en ese universo particular.
2. ¿Qué autores jugaron un papel fundamental en el desarrollo de tu vocación?
Definitivamente Juan Rulfo y Clarice Lispector, sobre todo como cuentistas. Pero hubo muchos más. En algún momento me interesé mucho por la poesía mística, como la de Teresa de Ávila y los sonetos bíblicos de Concha Urquiza. Hay mucho también en mi formación de ciertos cuentistas norteamericanos, que van desde Poe hasta Carver.
3. ¿Qué te han regalado los libros?
La satisfacción de poder habitar muchos planos del lenguaje a la vez.
4. ¿Cómo te fuiste introduciendo en el mundo de la lectura?
Vengo de una familia no intelectual, pero sí muy lectora. Desde que tengo conciencia, los sábados eran días sagrados porque íbamos a comprar revistas. «Comprar» es un verbo que uso aquí de forma tramposa: en realidad, lo que hacíamos era ir a cambiarlas, cuando todavía era una práctica más o menos común a finales de los 90. Cambiar revistas era una especie de ritual familiar: mi abuela, mi mamá, mi hermana y yo íbamos religiosamente los sábados a algunos locales de revistas usadas en Chihuahua, donde te permitían intercambiar las que ya habías leído por otras, pagando la diferencia de unos cuantos pesos.
Entonces, todas teníamos muy claras nuestras preferencias. Yo era muy pequeña, así que cambiaba lo que antes llamábamos «cuentos», y que en realidad eran cómics. Mi gusto por la lectura empezó leyendo La Pequeña Lulú, Archie y, poco después, los cómics de Astérix y Obélix, a los que generosamente me introdujo mi hermana. También ayudó que ella tuviera una buena colección de Fábulas de Esopo y de los Clásicos Ilustrados que editó La Prensa durante la segunda mitad del siglo XX, y que eran geniales como primeros catalizadores de lectura.
5. ¿Qué libro que leíste en tu infancia sigue rondando en tu cabeza?
Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, un libro que encontré en los libreros de casa cuando, también muy pequeña, decidí que quería leer de forma constante. Era un libro ilustrado, así que asumí que se trataba de un libro para niños. Y lo es: el mismo Jiménez lo dice al inicio, pero también advierte que en ese libro «la alegría y la pena son gemelas». Creo que entonces no le presté mucha atención a esa frase.
El libro cuenta las historias de un hombre con su burro, Platero, y no sé en qué punto se le ocurrió a Jiménez que ese era un libro para niños, pero la fuerza de sus imágenes y las descripciones que hace son potentísimas. Ya hacia el final (en un giro argumental a todas luces sorpresivo para una niña de diez años), Platero muere, y recuerdo mi impresión al llegar a la descripción de sus ojos blandos y negros, mirando hacia la nada. Quizás ese fue mi primer contacto con la muerte en la literatura. Luego recuerdo, ya por los últimos capítulos, esa frase que repite incesantemente el narrador, en un juego de lamentos y resignación: «Platero, tú nos ves, ¿verdad?». Es esa parte, específicamente, la que no se me va desde entonces.
6. ¿Realizas lecturas unitarias de autores —para captar su espíritu— o lees una novela de uno y otra de otro?
Sí, pero lo hago poco y de forma muy específica. La última vez que lo hice fue con la obra completa de Paul Valéry. Pero lo he hecho con otrxs autorxs: António Lobo Antunes, Clarice Lispector, Agatha Christie, y un par más.
7. ¿Qué libros están presentes en los tuyos?
Sin duda El llano en llamas atraviesa toda mi escritura, un libro al que le tengo mucha devoción desde la adolescencia. Pero también está muy presente la obra de Jesús Gardea. Le debo mucho a El libro vacío, de Josefina Vicens, y a La pasión según G.H., de Clarice Lispector. Y probablemente también ronda por ahí Ojos de perro azul, de García Márquez.
8. ¿Qué libros has releído?
He releído un par de veces toda la obra de Rulfo, las Narraciones extraordinarias de Poe y el Primero sueño de Sor Juana. En los últimos años, me vienen a la mente Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes y La enfermedad y sus metáforas, de Susan Sontag.
9. ¿De cuántos libros está compuesta tu biblioteca y qué podemos encontrar en ella?
Trato de no contarlos ni imaginar la cantidad. Me abruma pensar que un número pueda delimitar lo que he leído, porque muchos conservan ese santificado velo lector: la película plástica que los cubre cuando aún no han sido abiertos.
Por el volumen que ocupan, diría que hay unos 300 libros en mi departamento en Ciudad de México y otros más en mi casa de la infancia, en Chihuahua. Creo que hay un equilibrio entre novela y cuento, sobre todo de autores hispanoamericanos contemporáneos. Tengo cierta parte dedicada a poesía, sobre todo varios libros en edición bilingüe portugués-español (admiro mucho la cadencia de ese idioma). En la sección de ensayo hay una miscelánea, entre títulos referentes a temas del cuerpo, teoría literaria y divulgación científica.
10. ¿Cuál es el libro que te ha impresionado más y por qué?
Hay muchos, pero si tuviera que elegir alguno reciente, quizás diría Los vigilantes, de Diamela Eltit. Es uno de los libros que más me ha impresionado en los últimos años: me maravilla su capacidad para construir universos lingüísticos alternos y completamente cerrados. Me encanta su manera de desautomatizar las características más elementales de ciertos arquetipos, mientras forma imágenes bellas y crueles, y realiza una crítica social poderosa. Para mí, Eltit es una escritora integral, capaz de cubrir todos los frentes en una sola batalla.
11. ¿Qué significa para ti publicar un libro?
Llevo tiempo deconstruyendo la idea de la publicación como un paso final en la confección de una obra. Hoy, para mí, no significa mucho más que la posibilidad de cerrar, por fin, ese ciclo artesanal que implica la escritura. Fuera de eso, me fascina la comunidad que se crea alrededor de los libros: la de los lectores, que sostienen y hacen posible el universo del libro-objeto.
12. ¿Con qué autores te nutres actualmente?
Últimamente estoy leyendo Teoría general del sentimiento, de Nuno Júdice, además de algunas antologías de poesía portuguesa y brasileña. Entre mis lecturas recientes están Mahmoud Darwish, Simone Weil y Chris Kraus.
13. ¿Qué tipo de libros te producen antipatía?
Los que buscan que el tiempo de lectura sea productivo o que prometen aportar herramientas útiles para la vida diaria.
Aniela Rodríguez (Chihuahua, México, 1992). En 2023 recibió el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada. Fue incluida en la selección de los Mejores Narradores Jóvenes en Español de la década, realizada por la revista Granta y publicada por Candaya en 2021. Ha publicado los libros de cuentos El confeccionador de deseos (Ficticia, 2013) y El problema de los tres cuerpos (Minúscula, 2019).
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