ISSN: 2992-7781

 

Libros y lecturas

Hiram Barrios

 

 

1. ¿Qué representa para ti un libro?

Una ventana para asomarse al mundo. Una pausa en el camino. Un espejo, a veces cuarteado, a veces esférico. Una oportunidad de aprendizaje. En algunas ocasiones es un silencio en el ruido cotidiano; en otras más, un murmullo cuando todo calla. Un sueño. Con suerte, un suspiro.

 

2. ¿Qué autores jugaron un papel fundamental en el desarrollo de tu vocación?

Dostoyevski, Papini y Borges forman la triada de autores que cimentaron mi amor por la literatura. En ellos encontré mi propio abismo, pero también la salvación.

 

3. ¿Qué te han regalado los libros?

Horas de ensoñación, meditación y aprendizaje. Los libros me han regalado también amistades, cómplices y compañeros de armas. También me han obsequiado la oportunidad de ser una mejor persona y de salir avante en el ambiente profesional, cada vez más exigente.

 

4. ¿Cómo te fuiste introduciendo en el mundo de la lectura?

En casa de mis padres había libros. Quizá no muchos, pero sí los necesarios para despertar el gusto por la lectura. En la infancia, cuando apenas había aprendido a leer, acudí a las enciclopedias, a los atlas, a los cuentos ilustrados. Después me interesé por los libros de aventuras. Solo teníamos un par de libreros pero en estos había títulos de Julio Verne, Emilio Salgari, Arthur Conan Doyle, Baudelaire, Nietzsche y Julio Torri, entre otros. Recuerdo que, desde pequeño, cuando visitaba a familiares o vecinos, siempre buscaba los libros que debían atesorar en sus respectivos hogares, y para mi decepción muy pocos tenían libros. Me hice lector porque en casa había qué leer, y porque veía que mis padres valoraban esos objetos y compartían conmigo las aventuras que de ellos brotaban.

 

5. ¿Qué libro que leíste en tu infancia sigue rondando en tu cabeza?

Robinson Crusoe. Naufragar en una isla desierta fue por años mi fantasía. De niño buscaba en los recovecos de los atlas y mapamundis un lugar inexplorado donde pudiera estar mi isla. Aún la sigo buscando.

 

6. ¿Realizas lecturas unitarias de autores —para captar su espíritu— o lees una novela de uno y otra de otro?

En mis años de estudiante solía leer muy desordenadamente. Podía comenzar más de diez libros a la vez, y abandonaba una lectura en el momento en el que me aburría, a la menor provocación. Pero era un caos: confundía las tramas, olvidaba argumentos y cuando quería ubicar una cita simplemente no podía dar con ella, pues no recordaba en dónde la había leído. Después traté de ser más sistemático: leer sobre temas afines, ahondar en la obra de autores específicos, tomar notas. Hubo una época en la que me centraba en un solo libro hasta terminarlo, aunque a veces fuera una tortura. En la actualidad, procuro no leer más de uno a la vez. Procuro también seguir la pista de los autores o de los temas que me interesan. Soy más selectivo. Coloco en una repisa los libros que me interesan y me dedico casi exclusivamente a ellos. Rara vez abandono una lectura.

 

7. ¿Qué libros están presentes en los tuyos?

Difícil precisarlo. Quiero creer que mi labor de crítico honra a los profesores que fueron una inspiración y un modelo a seguir, y que sus libros están presentes en los míos. Me gusta pensar que en mis ensayos se asoma la lucidez de La gracia pública de las letras o La lección del maestro de Leonardo Martínez Carrizales; o la destreza de Ocaso de utopías, o El bautizo de la noche de Javier Perucho. Pero también creo que responder a esta pregunta es, en última instancia, una tarea de los lectores.

 

8. ¿Qué libros has releído?

He leído varias veces Memorias del subsuelo de Dostoyevski y Gog de Papini. A veces vuelvo a algunos pasajes de la Ilíada. También soy asiduo relector de la poesía de Lope de Vega. El año pasado comencé a releer a Stefan Zweig, un autor que conocí y frecuenté hace muchos años, en la adolescencia, y que ahora visito con nuevos ojos. El mundo de ayer y La lucha contra el demonio son mis obras predilectas de Zweig. Sin embargo, es Borges el autor que más he releído. Creo que, desde que lo conocí, no ha pasado un solo año que no vuelva a sus ensayos o a sus ficciones. Siempre he estado al borde de ese «maleficio» del que hablaba Monterroso.

 

9. ¿De cuántos libros está compuesta tu biblioteca y qué podemos encontrar en ella?

Hace años que no realizo un censo, pero calculo que habrá alrededor de siete mil ejemplares. En una ocasión un amigo me dijo que mi estudio parecía un pasillo de librería de viejo: ediciones baratas, libros maltratados o polvosos, desordenados, revueltos entre verdaderas joyas escondidas. Pilas y pilas de libros sin ordenar (peor aún: sin leer). Nunca he sido muy quisquilloso con los libros. Muchos fueron rescatados de las chácharas de los tianguis (no tengo afanes de coleccionista ni de bibliófilo). El 90% son libros de literatura, el resto son de arte, filosofía e historia. Hay de todo un poco. Su valor es sobre todo simbólico. Si hay algo que quizá distinga mi biblioteca son los libros de aforismos. Los he reunido por más de quince años. Debo tener unos seiscientos títulos, muchos más de los que hay en cualquier acervo universitario, por ejemplo.

 

10. ¿Cuál es el libro que te ha impresionado más y por qué?

Ha habido varios. La tercia de autores que mencioné (Dostoyevski, Papini y Borges) me dejaron lecturas que valoro mucho, precisamente porque me impresionaron, como Memorias del subsuelo, Gog y Otras inquisiciones. Pero creo que conforme pasa el tiempo tus gustos y tus intereses van cambiando. En su momento, El quíntuple balar de mis sentidos [o el monstruo y otras mariposas] de Enrique González Rojo fue un verdadero zarpazo. Me hizo apreciar y entender la poesía como ningún otro poemario lo había hecho. Me hizo entenderme a mí mismo. Mi primer libro se tituló El monstruo y otras mariposas en honor a esos versos. Sin embargo, creo que El gesto de la angustia de Francisco León González merece el primer puesto. Es un libro de aforismos que me abrió la puerta al tema que ha signado mi quehacer crítico y creativo. Gracias a este libro descubrí que había en México una tradición aforística ignorada y muy poco valorada y comencé a investigarla, a compilarla. Gracias a ese hallazgo también empecé a escribir aforismos. Es un libro lleno de crudeza, pero también de iluminación. Es una obra que cuestiona fuertemente los valores y las creencias que enaltecemos como sociedad. Me dejó muchas preguntas que aún intento responder.

 

11. ¿Qué significa para ti publicar un libro?

Un logro. Escribo a cuentagotas. Corrijo mucho. Llego a tardar años en concluir un libro. Y cuando obtiene un dictamen favorable es una deferencia que me impulsa a seguir escribiendo. Publicar un libro es compartir con los otros un poco de tu esencia.

 

12. ¿Con qué autores te nutres actualmente?

Durante mucho tiempo me dediqué a la poesía y a la literatura breve, en especial al aforismo. Desde hace un par de años decidí leer novelas, pues prácticamente no frecuentaba obras de mediana o gran extensión. Decidí también explorar otras tradiciones, pues me había limitado a la literatura escrita en español. Este año, por ejemplo, me adentro en la obra de un puñado de autores que quiero conocer más afondo, entre ellos: Leo Perutz, Dacia Maraini, Pär Lagerkvist, Amin Maalouf y Çiler İlhan, cuyo libro de relatos Exilio ha sido uno de los descubrimientos que más he celebrado.

 

13. ¿Qué tipo de libros te producen antipatía?

Quizá solo un poco los libros de superación personal. Me parece que son fraudulentos, engañosos, que lucran con las personas que infortunadamente no han podido hallar una respuesta a sus preocupaciones genuinas. Aun así, creo que es mejor leer ese tipo de libros que no leer nada. Los peores libros son los que no se leen.

 

 

Hiram Barrios (Ciudad de México, 1983). Es autor de los libros de ensayo En el límite (FOEM, 2024) y Las otras vanguardias (UANL, 2016); del poemario Los papiros egipcios descubiertos por Bernard Pyne Grenfell (2025); y de los títulos de aforismo Apócrifo (UNAM, 2014 y 2018) y Artimañas (Quarks Ediciones, 2021). En Un naufragio permanente. Aforismos 2013-2023 (Libros del Aire, 2023) reúne sus escritos breves. Compendia la tradición del aforismo en Lapidario. Antología del aforismo mexicano (FOEM, 2014 y 2019); Aforistas mexicanos actuales (Libros al Albur, 2019); Disparos al aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica (Ediciones Trea, 2022); El placer de fastidiar. Aforística italiana (Apeadero de Aforistas 2022) y Esquirlas. Nueve aforistas mexicanos (2023). Como traductor del italiano, recuperó la obra de Eros Alesi en las antologías Voces paranoicas. Bitácora inédita (Cuadrivio, 2013) y Mamá Morfina. Poesía reunida (Laberinto, 2021). Preparó además la antología Nubes de tinta. Aforismos (Libros del Fresno, 2022) de Donato Di Poce, y en coordinación con él, editó los compendios Silenzi scritti. Aforismi. Antologia Bilingue Italiano-Spagnolo (iQdB, 2020) y Clandestini / Clandestinos (iQdB, 2021), ambos publicados en Italia.