Libros y lecturas
Walter René Molina

1. ¿Qué representa para ti un libro?
Es parte de un proceso de comunicación en el que participan diversos agentes: autores, editores, impresores, distribuidores e, idealmente, debería llegar a los lectores; a su vez, un libro es el resultado de una combinación de aspectos técnicos, intelectuales, económicos y políticos.
2. ¿Qué autores jugaron un papel fundamental en el desarrollo de tu vocación?
Mi vocación la descubrí cuando cursaba la carrera de Periodismo, a través de la lectura de algunos libros de historia de El Salvador, como: El Salvador: la tierra y el hombre, de David Browning; Una república Agraria, de Aldo Lauria. Son libros que tratan de la tenencia de la tierra en El Salvador a finales del siglo XIX. Es un debate historiográfico que despertó mi interés por esta disciplina, porque me permitía seguir los argumentos de las distintas posturas al respecto. Por el lado de la carrera de Periodismo, un libro de Héctor Borrat, El periódico, actor político me interesó por tratar de mostrar las relaciones periodismo-política. De estas lecturas me surgió la inquietud por plantearme a la prensa como objeto historiográfico y a lo largo de mis estudios de posgrado ha sido lo que he tratado de hacer. En este camino, otras lecturas me ayudaron a construir dicho objeto: La Poliarquía, de Robert A. Dahl, en el cual la libertad de expresión, junto con otros derechos civiles y políticos, se vuelve una característica que define la democracia como régimen político y que influye en los procesos de comunicación; y, por supuesto, varios libros de Robert Darnton: Los best sellers prohibidos en Francia antes de la revolución, y Censores trabajando. En estos encontré toda una propuesta para analizar la producción y, sobre todo, la difusión de libros, considerando las influencias intelectuales, económicas y políticas.
3. ¿Qué te han regalado los libros?
En el aspecto profesional, me han proporcionado una forma de comprender los procesos sociales. Otras lecturas me han proporcionado placer, como El Quijote, algunos libros infantiles que le leo a mi hija, como La cucarachita Mondinga y el ratón Pérez; otros libros me han planteado retos de atención y concentración, como los libros La ética y La política, ambos de Aristóteles, o el libro de Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública.
4. ¿Cómo te fuiste introduciendo en el mundo de la lectura?
Desde pequeño, mi abuelo me pedía todas las noches que le leyera el Nuevo Testamento. Después, en la adolescencia, comencé a tener acceso a los libros de la biblioteca escolar donde vivía, el maestro me los prestaba. Me acuerdo de uno: El libro blanco, de David Escobar Galindo, un escritor muy reconocido allá, en El Salvador. Después, conocí a un maestro de ciencias naturales, a quien yo veía siempre con un libro bajo el brazo o en la biblioteca, leyendo. Me gustaba oírlo platicar de sus lecturas. Eso me motivó a leer buena parte de los libros de la biblioteca del bachillerato donde yo estudiaba, que estaba bien surtida de autores del boom latinoamericano. Al mismo tiempo, comencé a visitar las librerías de San Salvador y compré algunos libros: El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, y algunos de Gabriel García Márquez. Eran libros que se mencionaban en las lecturas que había hecho, o que me los recomendaba mi maestro de ciencias naturales. Esto influyó para escoger una carrera que involucrara leer y escribir.
5. ¿Qué libro que leíste en tu infancia sigue rondando en tu cabeza?
En la infancia… la verdad no recuerdo alguno que me siga rondando en la cabeza. Recuerdo uno de la adolescencia: El Conde de Montecristo. Lo leí cuando cursaba el bachillerato, fue uno de los primeros libros que compré. Es un texto que muestra las dificultades que tuvo que enfrentar el personaje en su vida cotidiana y las pasiones que experimentó: amor, traición, frustración, desesperación, tristeza y venganza. En el ámbito individual encuentro difícil, o imposible, no haber experimentado alguna de estas pasiones u observarlas en las personas. Incluso, son comunes en nuestra vida pública.
6. ¿Realizas lecturas unitarias de autores —para captar su espíritu— o lees una novela de uno y otra de otro?
Una mezcla de ambos criterios. Leo los libros básicos sobre los temas que estoy investigando: edición y política. Pero también hay autores sobre estos temas a quienes leo de forma más unitaria, porque me permite comprender mejor algunos conceptos y metodologías que usan; o bien, porque me permiten plantear algunas hipótesis en mis trabajos. Por ejemplo, a Rogelio Hernández Rodríguez lo he seguido de forma más unitaria por sus libros sobre las élites políticas en el Estado de México desde 1942 en adelante.
7. ¿Qué libros están presentes en los tuyos?
Apenas estoy en proceso de publicar mi primer libro, pero en mis artículos publicados y el libro en proceso están presentes Censores trabajando, de Robert Darnton, por el uso del concepto circuito de comunicación y el abordaje de la censura como influencia en la producción y lectura de libros e impresos. Otros autores que han sido claves, y que son complementarios, son Robert A. Dahl y Juan Linz, por los conceptos de régimen democrático y régimen autoritario, respectivamente. Y es que la práctica continua de la censura es parte de un proceso de construcción del autoritarismo.
8. ¿Qué libros has releído?
En la adolescencia leía cada año El Quijote, recuerdo que me sorprendía cómo en cada lectura encontraba cosas nuevas. Actualmente, como parte de mis trabajos de investigación, releo Los best sellers prohibidos en Francia antes de la revolución, de Robert Darnton. También, con frecuencia releo apartados del libro de Marc Bloch, Apología para la historia, que me parece una lectura de cabecera, porque es una reflexión sobre los procedimientos básicos que realiza el historiador, independientemente del objeto que esté investigando.
9. ¿De cuántos libros está compuesta tu biblioteca y qué podemos encontrar en ella?
Alrededor de 2000 libros, principalmente de historia y ciencias sociales. Es la biblioteca que he ido conformando por los temas que he estudiado aquí en México, desde la maestría y luego en el doctorado. Algunas subdisciplinas que conforman este acervo son: historia del periodismo, historia del libro y la edición en México y América Latina; estudios sobre la lectura; historia de México, historia del Estado de México, historia de El Salvador y de Centroamérica, historia de América Latina, teoría de la historia, enseñanza de la historia, sociología, antropología, filosofía política, literatura del Estado de México, literatura en inglés y diccionarios especializados.
10. ¿Cuál es el libro que te ha impresionado más y por qué?
Hay una obra en varios volúmenes, titulada: Diccionario Botánico y Portátil de las Tres Américas, de Sisto Alberto Padilla, editado en 1925, en Ahuachapán. Me sorprendió el lugar de edición, Ahuachapán, un pueblo cafetalero del occidente de El Salvador, alejado de la capital. No sabía que se editaron libros ahí y algo también interesante fue encontrarlo en el Fondo Reservado Rafael Heliodoro Valle, de la Biblioteca Nacional de México. Me sorprendió cómo, estando lejos de mi país, tenía entre mis manos un objeto impreso, editado en un pequeño pueblo de El Salvador. Esos objetos impresos me fascinaron e hicieron que me preguntara: ¿Quién era el autor? ¿Para qué editó estos libros? ¿Cómo llegaron estos libros a México?
11. ¿Qué significa para ti publicar un libro?
Como investigador, te puedo decir que es la culminación de todo un proceso que involucra varios actores, desde el escritor, editor, impresores, libreros, hasta que llega a los lectores. Pero, como experiencia, aún no la he vivido. Justo me acaban de aprobar la publicación de mi primer libro, que espero tenerlo en mis manos este año; creo que tendré la respuesta en ese momento.
12. ¿Con qué autores te nutres actualmente?
Pierre Bourdieu y Beatriz Sarlo; y, por supuesto, historiadores del Estado de México. Los primeros, porque me proporcionan elementos teóricos y metodológicos para hacer historia social de los intelectuales, una perspectiva que me está resultando provechosa. Entre los historiadores del Estado de México sigo con detenimiento los trabajos de Alfonso Sánchez Arteche, que me parece que es pionero de la historia de varios procesos culturales en la segunda mitad del siglo XX en el Estado de México.
13. ¿Qué tipo de libros te producen antipatía?
Los libros de producción cultural de masas, que pierden actualidad rápidamente. Por ejemplo, un libro que he visto de Britney Spears, en una venta de saldos editoriales, que me pareció difícil pasar más allá del título.
Walter René Molina (El Salvador, 1983). Doctor en Historia por la UNAM. Actualmente realiza una estancia posdoctoral, apoyado por la SECIHTI, en el Colegio Mexiquense, A. C., con el proyecto: «Mario Colín y la Biblioteca Enciclopédica del Estado de México (1963-1982): ¿Edición al servicio de la política?». Sus líneas de investigación son: Historia de la prensa y del libro en Centroamérica en el siglo XX, e Historia de la prensa y del libro en el Estado de México, siglo XX.