ISSN: 2992-7781

Seis poemas de El lenguaje de los escarabajos

Alejandra Echeverri

Desgarro

El animal que luego estoy si(gui)endo
Jacques Derrida

Este animal
amanece con la lengua herida
no pronuncia
ni palabra ni bramido
solo camina en dirección a la mudez
entre su pecho
una caja de huesos y ausencias
será mejor
sepultar
la carne muerta
o dejarla navegar en el agua turbia.

 

Sylvia, criatura caótica

Has sumergido tu pequeño cuerpo
en una nube de gas
para inundar el dolor
que deja el silencio ante las palabras
te has desprendido de a poco
para que tu leve cintura
se eleve a lo más alto
y tus poemas
que son caóticas canciones de cuna
nos arrullen por el tránsito de nuestros días

Sylvia
fuiste la madre
de todas las que nos sentimos desamparadas
y eres dulce y cruel en tu abrazo.

 

Animal descompuesto

Busco la manera
de ausentarme de este cuerpo
cuelgo mi peso del sol
nadie comprende estas palabras
de animal descompuesto
corroído en el tiempo


Soy un animal angustiado
que solo busca en la noche
la posibilidad de la vida.

 

El lenguaje de los escarabajos



A Nelson Romero Guzmán


Yo también escribo en el lenguaje de los escarabajos
busco encontrar a Dios
en la materia inútil
al animal que escarba mi pecho
al niño que se pierde en mi vientre
al insecto que curva mi propia miseria
pero giro
y lo único que encuentro es mi rostro
contra la redondez del mundo

Yo también escribo en el lenguaje de los escarabajos
zumbo mi propia angustia.

 

Arte poética

El poema es un animal
que muerde su propia carne
anida en su propio vuelo
nada en su propia escama

El poeta en cambio es un animal
que muerde su propia cola
reposa en su propia herida
y se hunde en su propio llanto

El poeta y el poema no son lo mismo
el uno es la daga
el otro es la herida.

 

Animal ausente

Mi padre
el filo
del silencio
animal ausente.

 

 

Nota

En El lenguaje de los escarabajos, la palabra se convierte en cuerpo vivo. Los poemas respiran, se arrastran, se descomponen y renacen como criaturas. Desde el primer texto, la voz poética asume un lugar subterráneo, un espacio donde la escritura y la animalidad se confunden. Escribir, en este libro, es escarbar la materia del mundo —la tierra, la herida, la memoria— para hallar una forma de vida dentro de la descomposición.

 

Alejandra Echeverri (Tuluá, Colombia, 1997). Socióloga y promotora de lectura en la Biblioteca Pública de Tuluá. Coordina el proyecto de lecturas poéticas Noche de Letras. Es autora de los libros La niña que nunca ocupó un columpio (UCEVA, 2016; Turpin Editores, 2018) y El lenguaje de los escarabajos (Fondo de Publicaciones del Valle del Cauca, 2025).