ISSN: 2992-7781

Seis poemas

Florencia Giusti

 

Quería empezar este poema con el último verso de una amiga
que dice que tiene el corazón sucio de números:
Estoy de acuerdo con esa frase.
El sábado 30/12/2023
salí antes de que anocheciera a hacer las compras
y fui a una panadería cerca de mi casa
a comprar pizza y queso
vi el puesto de flores que nombra mi amiga
en su poema.
Un puesto muy hermoso
en la puerta de un edificio que antes era una oficina estatal.
Caminé por San Lorenzo,
me crucé con el puesto de flores
tenía un cartel con el precio
todos los ramos salían 1000 pesos
fue antes de entrar a la panadería a comprar
mi pizza de la cena.
Pasé por el puesto,
vi al señor, a los globos blancos y a las flores rodeando la esquina.
Parecía la decoración de un casamiento del fin del mundo:
un edificio abandonado lleno de basura
baldes con flores
una corona de globos blancos abajo de un cartel que dice: SENASA.

 

Quería comprarme un ramito
pero pensé: mejor después de que compre la pizza
cuando salí de la panadería y volví a pasar
vi las flores y pensé:
mejor no, por las dudas que necesite esos 1000 pesos
antes de que se termine el año.

 

Merendé dos medialunas que también había comprado en la panadería
que está a un par de pasos del puesto de flores
¡Panadería Judith!
Más tarde, me llegó un mensaje de mi amiga
me dijo: «Me voy a tomar una cerveza con Meli».
«Yo me voy al cine», le dije.
La película resultó muy aburrida
más tarde me llegó otro mensaje,
mi amiga puso en el mensaje:
«Te estamos esperando afuera del cine».
―Ella es la que escribió el verso que dice: «Tengo el corazón sucio de números»
y que nombra el puesto de flores del barrio―.
Pero el mensaje lo vi tarde
ellas ya se habían ido.

 

 

Mientras estaba dentro del cine
mi amiga y su amiga escribían un poema sobre el puesto de flores que tenía un cartel con el precio ―$1000
pesos― y sobre la corona de globos blancos abajo en un edificio con un cartel que dice: SENASA.
Cuando estaba en el cine viendo la película pensé que mejor hubiese sido gastar esos
1000 pesos en un ramito antes que en esa película aburrida.
El ticket de la película me costó 600 pesos. Creo que aún conservo los 400 pesos que me sobraron.

 

 

 

 

Una viejita con una prepizza sobre su mano
pasa frente a nosotros
y en calle San Martín llueve
y alguna vez también llovió sobre el Yan-Tsé…
Me acordé del corazón
del Yan-Tsé
del poema del poeta en China
en el mío…
queso, huevos, zapallitos
para hacer una cena cariñosa
ayer abrí los ojos
y recordé ese verso tan hermoso…

 

«Ya no puedo ver pinturas que tengan corazones»,
¡me dijo un coleccionista de arte de la ciudad!

a mí me había gustado la pintura de una chica que solo era un corazón
perdonen chicos
pero yo recuerdo este verso:
Llueve en mi corazón llueve sobre el Yan-Tsé…
mientras miro a una viejita con su prepizza
¡disculpen! ¡soy una romántica!!!!
y quiero escribir
la palabra AMOR
como el poema de mi poeta favorita:

 

LIMÓN LIMÓN LIMÓN.

 

Si tuviera dinero
compraría todas esas obras de chica
que tienen


corazones


y también compraría un libro con la palabra CORAZÓN

 

existe?
CO RA ZÓN
UNA VEZ EN UNA CLASE DE LITERATURA ARGENTINA
la prof dijo algo así: «La palabra corazón ya está devaluada»

 

y un AMIGO
dijo: «Pero ya se escribió un verso así»
y citó un verso de un profesor…
que tiene la palabra corazón.

 

 

 

perdonen
me gustan los corazones y los poemas que hablan…
¡también me gusta la comida china!

 

y la palabra
CORAZÓN

 

 

Será un mal poema por eso
o por otras cosas?

 

 

no, quizás es un poema malo… por otras cosas
pero quién no tiene malos días
malos poemas?
me conformo con un solo verso
que sea sincero.

 

 

chicos, chicas
saben qué?

 

 

me haré coleccionista de arte de corazones

 

 

Cuando pueda
compraré poemas, libros, pinturas…
de artistas (primero, argentinas, obvio)
después latinoamericanas
que hablen sobre amor y corazones
y después me iré a dormir
para recordar otros versos espectaculares.

 

 

 

 

 

Daniel:
La semana pasada leímos tu poema del sapo en el taller. Me acuerdo del juego que hace ese poema con la luz y de la primera vez que lo leí. Estaba intentando que algo ingrese del libro, porque me había costado entrar, iba y venía de un poema a otro. Hasta que apareció una forma muy hermosa de describir la luz en ese poema. El libro lo tenía prestado de la biblioteca y me lo había olvidado en la casa de un chico, después por suerte lo recuperé, porque es el único ejemplar existente en la Biblioteca Municipal.

Ayer leímos varios poemas tuyos de ese libro, ensayamos posibilidades sobre los significantes que se despliegan cuando intentamos recorrer un guadal; ¿barro, óxido, tierra...? Salí a comprar facturas y pan y te crucé afuera de la panadería con tu bicicleta en la mano. Eras como un fantasma. No te hablé del poema del sapo, pero me pareció muy mágico. Nos quedamos un rato también con los chicxs del taller analizando un poema en el que describís los elementos del patio de atrás de una lavandería. Quizás a tus poemas se entra así. No tanto en el comienzo, sino por la puerta de los costados o de atrás para delante.

 

 

 

El fin de semana pasado, hablando con un amigo en un ciclo de poesía al que nos invitaron, comentábamos un poema de John Ashbery que tiene un verso que habla sobre un sándwich de pollo. Una casualidad, porque justo en la cantina del almacén donde se hace el ciclo de lectura había para comer sándwiches de pollo de un criadero orgánico. El poema se llama «El problema de la ansiedad». Tiene el tono de una carta que recuerda a una ciudad. El poema remata con los sándwiches. A cambio de la nostalgia: los sándwiches de pollo. Como si el sándwich fuera una oferta hacia el futuro.

Además del poema de Ashbery, recordamos dos más: uno de Estela Figueroa que dice que ella va a cenar a la casa de un amigo homosexual y dice que es mejor así, porque cuando no hay sexo, no hay problemas. Pensando en eso llegamos a la respuesta a esta pregunta: ¿quién es la hija favorita de Estela? Otro amigo recordó uno de Cristina Peri Rossi cuando entra a un bar gay y se siente sola.

 

 

 

 

Mientras hay gente en la ciudad que aún pretende escribir «Los mejores versos de la poesía
argentina» hiervo arroz soy Dios comiendo una costeleta

pleno enero en la ciudad

comemos temprano con mi amiga pizza hecha en el horno eléctrico

un poema de verano malo malísimo.

Nos damos el lujo de escribir muchos poemas en enero porque tenemos tanto tanto tiempo libre.

 

 

UN CARTEL QUE DICE SENASA DESTRUIDO
YA NO HAY PUESTO DE FLORES YA NO HAY NADA.

 

 

 

Florencia Giusti (Rosario, Argentina, 1989). Estudió Letras y Museología. Obtuvo becas del Fondo Nacional de las Artes. Dirige mentazines, proyecto editorial en soportes digitales y analógicos. Publicó Anillos de Saturno (Corteza, 2018) y Perros estrellas canciones (EMR, 2023), publicación finalista del Premio Municipal de Poesía Felipe Aldana.