ISSN: 2992-7781
Image

Julieta Teresa,
Cartografía de una medicación,
México, Escrúpulos Editorial,
2024

 

Karla Cruz Jaramillo (Toluca, Estado de México, 2003). Estudiante de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

Sobre Cartografía de una medicación

Karla Cruz Jaramillo

 

 

Desde Hipócrates, hasta teorías psicoanalíticas y visiones sexistas de la medicina occidental, la enfermedad mental de la mujer ha sido asociada a su anatomía y socialización a partir del género. En la literatura esta visión se traslada en el tratamiento de las escritoras e intelectuales nombradas locas al ser incluidas en el amplio catálogo de poetas malditos, por lo que el estigma se construye en dos sentidos: el primero, al analizar su escritura, exclusivamente, en función de sus padecimientos, evitando una lectura atenta a sus valores literarios; y el segundo, el más evidente, al ubicarlas al margen.


Mar García Puig en su prólogo a Viaje al manicomio expone las memorias de Kate Millet como una denuncia a la psiquiatría y su forma de apoderarse de la locura para «ejercer un control total sobre las personas diagnosticadas, acallándolas y sometiéndolas con la autoridad de la ciencia. La psiquiatría se revela así como un engranaje más de un sistema que niega la razón de la libertad» 1.


En Cartografía de una medicación (2024), Julieta Teresa trabaja su poemario alrededor de este hecho. Divido en cuatro partes, construye la geografía de los efectos de los psicofármacos en su cuerpo, un cuerpo automatizado e invadido por la repetición y el miedo provocado por los trastornos mentales. Las imágenes que acompañan los versos amalgaman la exploración de los pensamientos que atacan su psique, evidenciando un tema de salud pública donde se obliga al enfermo a adaptarse a su entorno y renunciar a su individualidad.


Teresa despliega una serie de informes que demuestran el funcionamiento de su mente posterior a los anuncios: Trastorno Límite de la Personalidad y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. A través de terminología médica, nombra y denuncia un sistema que la aleja de toda independencia para orillarla al ojo público, donde es percibida como un «personaje sin líneas propias». No es gratuito encontrarse con versos que evocan la imagen fracturada de la voz poética, donde la disolución del yo y la repetición son los temores latentes.


En Contraindicaciones, la enumeración de antidepresivos y el diálogo con sus efectos resulta en un intento de clasificación que registra su impacto en la calidad de vida de quien los consume. Así, la prosa poética está reservada para la disección del fármaco y lo cotidiano, mientras el verso libre para la reflexión sobre la sintomatología y el cuerpo, haciendo de este recorrido un mapeo de cómo la enfermedad y su tratamiento determina la forma del discurso.


Partiendo de la experiencia personal, Julieta Teresa configura una tesis estética que cuestiona los mecanismos que obligan al individuo a ajustarse a una norma de productividad y socialización, donde el padecimiento no es más que un obstáculo para la estructura capitalista y misógina a la que estamos sujetos: «El derrumbe mental es personal [...] sin embargo, la fosa común se construye en común». Esto resulta evidente en la última sección del poemario, Laberinto, donde la autora aborda la genealogía de las enfermedades familiares y problematiza el uso de la medicación no como herramienta de mejora, sino como un mero paliativo.


Si bien las intenciones de denuncia se logran en lo inmediato —como testimonio de los horrores vividos—, habría que preguntarse qué tan eficaz resulta construir una poética que nace de la misma retórica alienante que impone el lenguaje médico. A pesar de esto, Cartografía de una medicación nos invita a hacernos preguntas esenciales que cuestionen los prejuicios sobre la salud mental.

 

 

1 García Puig, Mar: «Mujeres y locura». En Viaje al manicomio. Seix Barral, Barcelona.