Tres poemas
José Luis Vera
Tijuana
Tijuana es una zanja
que acumula cosas
Conocí sus campos dorados
y la ilusión de una prístina atmósfera.
(prístina es una palabra frágil,
alimentada por la curiosidad de los migrantes)
¿Cómo interpretar los gestos del agreste paisaje,
las nervaduras de la tierra manoseada?
¿Cómo comprender la topología de los rostros fatigados,
rodeados de vallas, cables, autos y aire como bolsa?
Estar aguantando diariamente el cuerpo y su dibujo,
técnica: miembros desteñidos sobre incertidumbre
La gente se atora, los sentimientos también
Circundan águilas cerca del aeropuerto,
merodean el ejercicio de roedores y transeúntes,
traen algo en el vuelo que las inquieta;
se extrañan de su insistencia en esta ciudad
Blanco
Las osamentas del invierno
repican en el callejón de tu espalda
modelan su frío, sus contracciones
Nada retiene a esa orografía flexible:
sin señales amatorias, habrá que
escudriñar las formas de los gestos,
la lentitud de la atmósfera esquivando
los músculos que se comprimen / estiran
El aire se talla en las manos,
se retuerce ante tanto deseo,
hay un puente infranqueable
exclamando su miseria
hay caminos que se hunden
piedras como volcanes
nublando los ojos
hay una habitación desordenada
en cada caricia que no sucedió
hay emociones embaladas,
palabras que expiran
antes de postrarse a tu lado;
el amor y su retórica
amueblan el instante.
Toda amistad tiene sus límites
nunca se miden en tiempo,
su extensión es a golpe de latidos,
ocupan un espacio minúsculo -resquiciado-
reacomodándose como los muebles en la casa,
nunca alaridos, nunca pulmones estallantes,
nunca plegarias de amor; los sentimientos
son cajas a medio cerrar, frágiles
a veces, cuando uno se siente abatido
no hay amistad que resuelva nada,
sirven para otras cosas: para señalar las estrías
en la piel y las paredes, para cauterizar
daños que ya ni se recuerdan
en las amistades la presión del deseo
es como un fantasma oscuro,
nunca funcionan a contrareloj,
su tiempo está en la angustia
del vacío que ocupan en las mesas,
en el teléfono, en las citas incumplidas,
en la extrañeza de pensarlas lejos,
con su familia o sus amantes,
toda amistad establece un reino,
una cartografía de gestos y objetos compartidos
establece límites imprecisos entre cuerpos,
entre destinos que se mantienen paralelos
toda amistad tiene sus límites, sus contornos
de nubes oscuras, sus dimensiones en luz y lluvia.
José Luis Vera (Tepeapulco, México, 1966). Artista visual, docente e investigador. Doctor en Artes por la Universidad de Guanajuato. Profesor de tiempo completo de la Facultad de Artes de la UAEMéx e integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Su libro más reciente es Arte actual en el Estado de México (CEAPE, 2023), y su exposición individual más reciente, Estética del impostor (Centro Cultural Efrén Rebolledo, Pachuca, Hgo. 2024). Ha publicado textos e imágenes en La Jornada Semanal, Tierra Adentro, La palabra y el hombre, y, Luvina, entre otras revistas.