Desfachatez en ocho tomas
Demian Marín
De Japón, me viene a la mente la escritura madura de Oe, Tanizaki o Kawabata. Estoy consciente de lo torcida que puede llegar a ser la creatividad japonesa por otras vetas, como el ánime o las artes plásticas, pero no me había topado con algo semejante en el terreno de lo literario… hasta ahora.
Estoy desnudo (Atalanta, 2009) es una colección de ocho cuentos creados por la mente del hilarante y prolífico Yasutaka Tsutsui. No obstante su abundante obra, en estos lares de la Tierra se le conoce poco. ¡Qué lástima! Los cuentos de este volumen comparten rasgos comunes: predomina el narrador protagonista, tienen una visión masculina de los mundos creados y recalcan el complejo de inferioridad de los personajes —que, por cierto, si el término «complejo de inferioridad» no se inventó en Japón, al menos allí tiene su máximo esplendor—. Pero el elemento que más caracteriza a estos cuentos es la desfachatez.
Hace algunos años me sorprendió esa desfachatez con la que Masaaki Yuasa llevó al cine su primer largometraje: Mind game. No hay unidad estilística en toda la película —al director le da igual que la animación sea con dibujo a mano, stop-motion o collages— y la historia, absurda e irreverente, logra su cometido: incomodar al espectador. Eso mismo logra Tsutsui con su narrativa. El autor lleva a sus personajes al extremo solo para burlarse de ellos. De esta manera, arranca risas durante la lectura, que son inmediatamente opacadas por un sentimiento de «pena ajena». «¿Por qué me río de esta tragedia?», se pregunta el lector.
Las historias son patéticas y grotescas, siempre cargadas de violencia (en ocasiones sutil y en otras demasiado explícita). El cuento que da título al libro, por ejemplo, narra el lío en el que se ve envuelto el protagonista al ir perdiendo, por distintas razones, toda su ropa y quedarse completamente desnudo en una ciudad pudorosa. En «La ley del talión» el personaje descubre al llegar a su casa que un peligroso asesino se ha atrincherado en ella y ha tomado como rehenes a su mujer y su hijo. Ante esto, toma la resolución de secuestrar a la mujer y al hijo del asesino. La escalada de violencia hacia los seres indefensos de ambas familias no se deja esperar.
Para los amantes de la ciencia ficción también hay dos cuentos alucinantes. En ellos, los protagonistas son seres humanos que tienen que lidiar con extraterrestres parecidos a ellos en todo, menos en las costumbres. En «El peor contacto posible» se pone en tela de juicio la lógica y el sentido común; la humanidad queda muy mal parada como civilización. En «Articulaciones» sorprende el hecho de que la comunicación con los seres de otro planeta tenga que ser por medio de un lenguaje basado en tronar las articulaciones del cuerpo.
¿Y qué decir del último cuento? Quiero pensar que los creadores de las películas Intensamente, de Disney, se inspiraron en «La embestida del autobús loco», donde cada uno de los dieciocho pasajeros de un autobús-cuerpo tiene una función específica dentro de la mente de un empleado de oficina que se lleva al hotel a la hija de su jefe. Es, en pocas palabras, un Intensamente lascivo.
Pero ya no digo más. Mejor lean Estoy desnudo. Les sacará unas cuantas carcajadas y les incomodará el estilo mordaz de Tsutsui. Eso se los garantizo.