Historias de Pao Cheng
Las entrañas del humor
Demian Marín
Leo La literatura es cosa seria (Casa de las Américas, 2020), el libro de cuentos con el que José Manuel Ríos Guerra ganó el Premio Casa de las Américas, uno de los más reconocidos en toda América Latina. Me desternillo de risa. Lo vuelvo a leer. Ya no me río, más bien me sorprendo. ¿Cómo diablos hace —me pregunto— para detonar ese sentido del humor en cada uno de sus cuentos? Un sentido del humor, valga especificar, que además es mordaz.
Analizo los cuentos. Algunos no me parecen tan verosímiles. En «Solovino», por ejemplo, el protagonista, un niño de no más de 12 años, no parece representar esa edad en sus respuestas certeramente adultas (o tal vez adultamente certeras) a su abuela y al sacerdote. Y en «¡Mira esta mano!» el personaje Gabriel, que más tarde se sabrá que realmente es Gabriela, en uno de los primeros párrafos juega futbol y, más adelante, pareciera que no juega, que tiene que ser convencida por la protagonista para jugar.
Y, sin embargo, ¿qué importan esos detalles? Qué importan, sobre todo, cuando las narraciones por sí mismas te atrapan, te meten en el mundo ficcional por medio de lo mejor que tiene Ríos Guerra en sus cuentos: sus diálogos. El libro entero es una delicia que, además, tiene la virtud de que se lee en forma sencilla. Es un bocadillo de aparentemente fácil digestión que despierta la sonrisa y, en algunas ocasiones, la franca carcajada. Y digo que es aparente su fácil digestión porque, en el fondo, subyace, como en todos los buenos cuentos contemporáneos, una subhistoria que aparece en el mismo momento en el que los cuentos de este libro terminan.
Con excepción de «Diez años», todas las historias son contadas a partir de una narración en primera persona, lo cual es, desde mi punto de vista, un acierto, ya que de esta manera Ríos Guerra se asegura de granjearse la empatía de los lectores, necesaria para que el engranaje de los cuentos funcione. Porque la base narrativa de la que parte es la subjetividad de los protagonistas, quienes logran la alquimia de convertir las tramas, de meras anécdotas, en historias memorables.
Un elemento que destaca en casi todos los cuentos es el deporte, sobre todo el futbol. Ya sea como tema central o como detonante, ya que los personajes lo practiquen, ya que lo miren como aficionados. El deporte, no como una competencia, sino como una cultura que une aficiones y perfila estilos de vida de un México citadino. Es por medio del deporte que los personajes se transforman, se desenvuelven, se escapan de la realidad. El deporte, en pocas palabras, mueve a gran parte de los cuentos que conforman esta colección.
La literatura es cosa seria, además de ser el título de uno de sus cuentos, es un excelente guiño irónico al lector. Un guiño que, además, se vuelve el estandarte del propio autor: José Manuel Ríos Guerra nos muestra, a través de sus cuentos, que la literatura también puede dejar de ser recatada, acartonada, y convertirse en un placer intelectual partiendo desde la cultura popular.