ISSN: 2992-7781

 

HISTORIAS DE PAO CHENG
Escapismo en tiempos de guerra

Demian Marín

 

Hace unos años descubrí un autor que me enseñó que la narrativa no tiene que ser tan solemne como se nos ha hecho pensar en la academia. Ese autor, llamado Etgar Keret, de Israel, demostró que cualquier escena, cualquier situación de la vida cotidiana puede convertirse en un cuento (y uno de los buenos) si se le ve desde otra perspectiva. Y si es absurda e imposible, mejor aún.

Pero no, esta vez no quiero hablar sobre Keret y sus mundos hilarantes y desenfrenados, sino de otro autor, con mundos igual de extraños, y que curiosamente es cercano al israelí desde lo literario, pero lejano desde lo político. Mazen Maarouf, de nacionalidad palestina, nos presenta en su libro Chistes para milicianos una serie de cuentos en los que la imaginación es el sello de la casa.

El libro comienza con el cuento que le da el nombre, el más largo de todos, en el que el protagonista es un niño que se obsesiona con vender los órganos de su hermano gemelo a los militares que ocupan el barrio donde vive, a fin de conseguir un ojo de cristal para su padre y evitar de esa manera que lo siguieran golpeando los mismos militares. Así es: el argumento no tiene pies ni cabeza. Y los trece cuentos restantes mantienen ese sentido del absurdo que, no obstante, se vuelve cautivador.

Sin embargo, las historias sin sentido, en el fondo, guardan una profundidad insospechada. Entre líneas se cuela el horror de la guerra, de la incertidumbre por una patria que se desmorona. La Palestina devastada que conocemos por las noticias, desde la perspectiva de Maarouf, se vuelve un escenario cotidiano, donde los narradores nos muestran la mueca de la amargura detrás de esa sonrisa que son las historias. Cada cuento de Chistes para milicianos parece ser un artificio escapista: a falta de condiciones para una vida plena, el refugio es el absurdo, la imaginación.

La mayor parte de los cuentos que conforman este volumen (salvo uno, tal vez dos) tienen un narrador protagonista, lo cual permite que el mecanismo del sinsentido tenga el efecto deseado: los lectores asistimos a una historia con cierto escepticismo, sin saber realmente si nos están contando la verdad. A esto se añade que cerca de la mitad de los narradores sean niños.

Dentro de las obsesiones del autor se encuentran la familia, el humor por medio del chiste y, sobre todo, el cuerpo mutilado. Es a partir de este último que algunos de los cuentos de este libro tienen su punto de partida o de escape. Un padre que pierde ambos brazos durante un bombardeo en «Gramófono», un hermano sin un brazo que se dedica a mendigar en «El chiste» o un coágulo de sangre nonato que es tratado como un hijo, en «Acuario», son ejemplos de ello.

Chistes para milicianos es, sin duda, una propuesta refrescante y original ante una temática coyuntural de la guerra en Palestina, la cual puede llegar fácilmente al plano político o melodramático. Altamente recomendable.

 

 

Mazen Maarouf (2019). Chistes para milicianos. Alianza: Madrid.