HISTORIAS DE PAO CHENG
La obra en proceso
Demian Marín
El canon del arte occidental dicta que las obras que deben ser mayormente apreciadas apreciadas deben ser las que ya están terminadas. La gente no quiere ver los ensayos de una obra de teatro o de un concierto; no quiere ver bocetos de pinturas o esculturas; no quiere ver los apuntes de un escritor sobre la novela que planea escribir. La obra en proceso es más una mera curiosidad.
La narrativa en general de Mario Bellatin (Ciudad de México, 1960) logra esa extraña sensación de acudir a una obra en proceso a pesar de que sus novelas y “artefactos” literarios son obras acabadas. Con ello, el autor, un transgresor nato, nos enseña la belleza que puede lograrse en el seguimiento de una novela en construcción. Una obra, además, que nunca termina, porque continúa en la imaginación del lector, aún después del punto final.
Perros héroes (Interzona: Buenos Aires, 2014) es un excelente ejemplo de esta característica forma de narrar de Bellatin. En esta obra corta -noveleta, podría decirse, los detalles que conforman la trama se van dosificando, como si se tratara de trazos certeros en un lienzo blanco que uno no acierta a comprender hasta que se va avanzando en la creación pictórica.
El mecanismo narrativo consiste en plantear incógnitas y luego, al revelar la respuesta a las mismas, plantear otras más, de manera que el lector nunca logra asir por completo la historia. Es decir, que uno nunca sabe a ciencia cierta qué está pasando. Una muestra: el protagonista de Perros héroes es un entrenador de perros con una característica que lo hace especial: es un hombre inmóvil (¿tetrapléjico, tal vez?), por lo que sus métodos de entrenamiento se basan específicamente en la voz. El hombre inmóvil da órdenes y emite sonidos que son extrañamente efectivos, pero ¿qué los hace tan efectivos? Primera incógnita que se va desvelando a lo largo de la lectura, y que va planteando otras que, en ocasiones, permanecen sin responder.
Así, de misterio en misterio, se va desvelando la vida de este personaje y de los que giran a su alrededor: los treinta pastor belga-malinois, un enfermero-entrenador, la hermana y la madre del protagonista, un halcón y algunos periquitos australianos, todos ellos viviendo bajo el mismo techo, en una casa cerca del aeropuerto de cualquier ciudad.
Así como en toda la obra de Bellatin, Perros héroes juega con el sentido del absurdo, que en el fondo encubre interrogantes que van más allá de lo cotidiano, que son profundamente humanas. Para algunos lectores, y para el mismo narrador, esta obra es, de algún modo, una alegoría de la política que ha marcado a América Latina desde que sus países obtuvieron la independencia de los estados colonizadores.
En suma, esta obra es altamente recomendable. Se trata de un relato que no deja a nadie indiferente.
Mario Bellatin (2014). Perros héroes Interzona: Buenos Aires.