ISSN: 2992-7781
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HISTORIAS DE PAO CHENG
Un instructivo para escritores
que no escriben

Demian Marín

Debo confesar que en esta ocasión caí en la frivolidad de leer, como dicta la moda pasajera de cada año, al ganador en turno del Premio Nobel de Literatura, aún sin haber leído uno solo de sus libros. Suelo no hacerlo, pero en esta ocasión me pareció necesario porque, si bien no conocía a László Krasznahorkai, sí que conocía sus historias, relatadas desde el lenguaje cinematográfico a través de la lente prodigiosa del también húngaro Béla Tarr.

Al leerlo, me encontré con una narrativa difícil, machacona, donde prima la contemplación y reflexión por encima de la acción a la que nos tiene tan acostumbrados la literatura occidental actual. Para esta entrega, decidí poner sobre la mesa la novela Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, que tiene el sello indiscutible de Krasznahorkai, y que además logra momentos de belleza absoluta.

La trama de esta novela es sencilla: El nieto del príncipe Genji, luego de haber leído un libro sobre jardines, se obsesiona con encontrar uno de ellos que, según el libro, es el más simple y el más hermoso, así que decide visitar un monasterio; mientras tanto, su séquito le sigue la pista, pero en su búsqueda del nieto del príncipe toman tanta cerveza que olvidan lo que están haciendo. El nieto del príncipe, ya en el monasterio, que encuentra vacío, se siente mal y su malestar le impide saber, mucho menos apreciar, el jardín que tanto ha buscado; decide irse, luego se retracta, quiere volver, pero no logra encontrar el camino que lo conduzca al monasterio otra vez. La frase inicial, entonces, cobra sentido: «Nadie lo ha visto dos veces».

Con esta enigmática frase comienza la novela. «Nadie lo ha visto dos veces». Y luego de cincuenta capítulos, el lector se pregunta si esta frase se refiere al jardín, al monasterio o al nieto del príncipe, que también es buscado por su séquito; o tal vez a todos juntos. Porque la novela esconde, entre tantas descripciones del monasterio, de la flora y fauna que lo rodea, del lugar geográfico donde fue edificado (el título mismo es clave en este punto), la historia de una búsqueda. Y no sólo eso, es la historia de una búsqueda infructuosa.

La lectura, sobre todo al inicio, se torna cansina y difícil. No se logra vislumbrar la intención del autor con tanta descripción, que además tiene la característica de que usa la repetición de frases, como si el narrador quisiera asegurarse de que estamos siguiendo el hilo de sus descripciones. Lo que no sabemos, y que vamos dilucidando conforme avanza la novela, es que más que un progreso en la trama se trata de una inmersión total en el tono general de la novela. Krasznahorkai nos quiere llevar a un momento de contemplación tal como se entiende en las culturas orientales. En esta novela, el húngaro se vuelve japonés. Y sólo al final, cuando ya hemos hecho todo el recorrido, logramos notar esta sutileza.

Un libro recomendable, aunque no para cualquiera. Se le necesita tener paciencia, la cual sin duda es recompensada al cerrarlo después de leer la última página.

László Krasznahorkai (2007). Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el
camino, al Este el río
. Acantilado: Barcelona.