ISSN: 2992-7781

La mata de tomate

Ismene Venegas

Miércoles 10 de junio de 2026.

La intensidad del sol está bárbara y eso que todavía no llega el solsticio. Esto ha generado que los primeros frutos verdes de las matas de tomate del patio se empiecen a colorear de un naranja casi rojo. Si no me refugio del calor en algún sitio fresco, corro el riesgo de caer dormida mientras hago lo que tengo que hacer. Por eso me voy al café de la avenida 20 de Noviembre, porque está a la sombra del cerro y a través de sus ventanas corre el viento. Con los nuevos tomates me acordé de este texto:

Hace un par de años mi mamá plantó una mata de tomate. Creció en una jardinera del patio que recibe buen sol y dio muchos tomates a lo largo de sus dos temporadas. El invierno pasado mi mamá sacó del suelo lo que quedaba de la mata y en la jardinera quedó un hueco.

Hacia el final de la última primavera operaron a mi mamá y me hice cargo de su cuidado. Fue muy difícil. Durante esos días germiné unas semillas de tomate cereza; se dieron varias matas. Algunas las regalé y dos las planté en el hueco de la jardinera.

Luego mi mamá y yo nos enojamos. Los cuidados hacían todo muy tenso entre nosotras. Nos dejamos de hablar. Cuando mi mamá se sentía mejor plantó en la jardinera una tercera mata de tomate. Aunque aún era joven, la planta era más grande y fuerte que las dos plántulas anteriores.

Durante el verano las plantas crecieron. Mi mamá montó una estructura de carrizo para que pudieran sostenerse las matas, pero solo sostuvo a la planta que ella sembró. Luego me enfermé y mi mamá se encargó de mis cuidados. Volvimos a hablarnos y a tenernos ternura.

Mi hermana tomó un avión para venir a verme. Entonces supe que había enfermado de gravedad. Ella acondicionó las matas de tomate que durante la crisis del hospital se cargaron de tomates maduros. Les dio sostén y podó las hojas secas. Cosechó dos tipos de tomate: bule y cereza.

Las matas siguieron dando fruto hasta entrado el invierno. Con el frío cesaron de madurar. Las tres plantas tomaron una pausa; mi madre les dio una buena poda. Esta primavera les crecieron hojas tiernas y nacieron flores. Con el calor del verano, que recién se deja sentir, los nuevos frutos se han formado y ya están por madurar.