ISSN: 2992-7781
REVISTA DE LITERATURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

Zipolite

Ana Guerrero

 

 

La segunda vez que fui a la playa

tenía dieciocho años.

Era como un viaje de luna de miel

sin estar casada.

Compré un traje de baño

bonito, coqueto y caro,

un Catalina

de rayas negras con blanco.

 

La playa enorme,

casi sin gente.

La mayoría extranjeros.

Dos francesas desnudas como si nada

iban del brazo de un lugareño.

Me sonrojé,

nunca había visto cuerpos

de mujeres desnudas a plena luz del día.

“Es una playa nudista,

se llama Zipolite”, dijo Luis.

Con mi traje de baño

de luna de miel.

Nos metimos al mar tibio, sabroso.

Luego, cerca de unas rocas,

nos secamos.

Me desnudé sin pena.

Con cuidado,

enjuagué mi traje Catalina

y lo puse a secar en una de las rocas.

 

Llegó con fuerza una ola.

Mi traje de luna de miel desapareció

y me uní a la playa nudista.

 

Nota

 

Este poema surgió de una propuesta de la escritora Cecilia Juárez, a raíz de la presentación de su libro Acapulco (me entró al ojo una estrella de cine, mamá) en el taller de Grafógrafxs. Cecilia nos invitó a escribir desde los recuerdos de algún viaje a la playa, a jugar con ellos y con las palabras para tal vez hacer castillos de arena, baños de sol o simplemente estar a la deriva. Recordé entonces cuando en 1978 fui a Zipolite.

La carretera de la ciudad de Oaxaca a Pochutla era de terracería, tardamos seis horas en llegar. Recuerdo que en el camión venían dos francesas que traían sus manos sobre sus senos, porque el camión brincaba todo el tiempo y los senos duelen con el movimiento. Me impresionó mucho ver la sierra de Juárez, bellísima; en contraste, una terrible miseria.

Llegamos a Zipolite. En ese entonces era una playa casi virgen, había unos cuantos caseríos y palapas donde ofrecían chelas, pescado frito con arroz y frijoles, un manjar frente al mar. Caminábamos en la playa y cuál sería mi sorpresa: las francesas desnudas iban del brazo de un lugareño, moreno, de piel brillante, guapísimo; no lo podía creer, estaba en una playa nudista. Desde entonces puedo mostrar mi desnudez sin vergüenza.

 

Ana Guerrero (Ciudad de México, 1960). Maestra en Educación por el Tecnológico de Monterrey. Textos suyos aparecen en las antologías 23 Encuentro internacional de poetas Zamora, Mich. 2019 y Raíces literarias (Prometeo Editores, 2020). Es integrante del taller de poesía de la revista Grafógrafxs.