ISSN: 2992-7781
REVISTA DE LITERATURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

Discurso sobre el hijo-de-puta

Alberto Pimenta

 

 

I

 

el pequeño hijo-de-puta

es siempre

un pequeño hijo-de-puta;

pero no hay hijo-de-puta,

por pequeño que sea,

que no tenga

su propia

grandeza,

dice el pequeño hijo-de-puta.

 

sin embargo, hay

hijos-de-puta que nacen

grandes hijos-de-puta

que nacen pequeños,

dice el pequeño hijo-de-puta.

además,

los hijos-de-puta

no se miden en

palmos, agrega

 

 

el pequeño hijo-de-puta.

 

el pequeño

hijo-de-puta

tiene una pequeña

visión de las cosas

y muestra en

todo cuanto hace

y dice

que es justo

el pequeño

hijo-de-puta.

aunque

el pequeño hijo-de-puta

tiene orgullo

de ser

el pequeño hijo-de-puta.

todos los grandes

hijos-de-puta

son reproducciones a la

sazón grandes

del pequeño

hijo-de-puta,

 

 

dice el pequeño hijo-de-puta.

 

dentro del

pequeño hijo-de-puta

están en idea

todos los grandes hijos-de-puta,

dice el

pequeño hijo-de-puta.

todo lo que es malo

para el pequeño

es malo

para el gran hijo-de-puta,

dice el pequeño hijo-de-puta.

 

el  pequeño hijo-de-puta

fue concebido

por el pequeño señor

a su imagen

y semejanza,

dice el pequeño hijo-de puta.

 

es el pequeño hijo-de-puta

el que da al grande

 

 

todo aquello de lo que

él precisa

para ser el gran hijo-de-puta,

dice el

pequeño hijo-de-puta.

además,

el pequeño hijo-de-puta ve

con buenos ojos

el engrandecimiento

del gran hijo-de-puta:

el pequeño hijo-de-puta

el pequeño señor

Sujeto Servicial

Simple Sobra

o sea,

el pequeño hijo-de-puta.

 

 

 

II

 

el gran hijo-de-puta

también en ciertos casos comienza

por ser

un pequeño hijo-de-puta,

y no hay hijo-de-puta,

por pequeño que sea,

que no pueda

llegar a ser

un gran hijo-de-puta,

dice el gran hijo-de-puta.

 

además

los hijos-de-puta

no se miden en

palmos, agrega

el gran hijo-de-puta.

 

el gran hijo-de-puta

tiene una gran

visión de las cosas

y muestra en todo

 

 

cuanto hace

y dice

que es justo

el gran hijo-de-puta.

 

por eso

el gran hijo-de-puta

tiene orgullo de ser

el gran hijo-de-puta.

 

todos

los pequeños hijos-de-puta

son reproducciones a la

sazón pequeñas

del gran hijo-de-puta,

dice el gran hijo-de-puta.

dentro

del gran hijo-de-puta

están en idea

todos los

pequeños hijos-de-puta,

dice el

gran hijo-de-puta.

 

 

todo lo que es bueno

para el grande

no puede

dejar de ser igualmente bueno

para los pequeños hijos-de-puta,

dice

el gran hijo-de-puta.

 

el gran hijo-de-puta

fue concebido

por el gran señor

a su imagen

y semejanza,

dice el gran hijo-de-puta.

 

es el gran hijo-de-puta

el que da al pequeño

todo aquello de lo que él

precisa para ser

el pequeño hijo-de-puta,

dice el

gran hijo-de-puta.

 

 

 

además,

el gran hijo-de-puta

ve con buenos ojos

la multiplicación

del pequeño hijo-de-puta:

el gran hijo-de-puta

el gran señor

Santo y Seña

Símbolo Supremo

o sea,

el gran hijo-de-puta.

 

 

 

 

 

 

 

 

dónde, procurando bien, no se encuentra un hijo-

de puta. El hijo-de-puta no cambia, el hijo-de-puta

nunca cambia, es eterno; pero evoluciona y alarga su esfera

de ocupaciones, se expande, utiliza nuevos métodos

(de los sanitarios a los cementerios), cuando los viejos,

como todo, acaban por gastarse y dejar de ser

eficaces. Esa es la técnica (o progreso) del hijo-de-puta:

expandirse multinacionalmente en círculos concéntricos,

cada vez más anchos, abarcando en el nuevo

círculo todo lo que tienda a escaparse del antiguo:

 

 

nada, nada puede detener este surgir y expandir, y lo

mismo se puede naturalmente decir del lugar que el

hijo-de-puta ocupa. El hijo-de-puta, ya sabemos, está

en todos los lugares, aunque tiene hábitos y modos

diversos, conforme al lugar en que se encuentra. Si en

ciertos lugares del sur es por ejemplo musulmán, en

otros es por ejemplo católico y en otros protestante, y

en otros encima judío o incluso ateo. Por eso los

pragmáticos consideran que el orden y la función social

son una cuestión de gusto. El hijo-de-puta es siempre

aquello que los otros hijos-de-puta del momento y

del lugar son; es, porque es eso que “conviene” ser, y

por lo tanto es eso que es él. El hijo-de-puta se inserta

siempre en el proceso en curso, cualquiera que este sea,

 

 

y ese es otro rasgo distintivo del hijo-de-puta. El hijo-

de-puta colabora, y anda siempre en el viento, siempre

en la marea, siempre en la ola. El hijo de puta es siempre

en lo más

 

Traducción de Sergio Ernesto Ríos

 

Alberto Pimenta (Oporto, Portugal, 1937). Es poeta y ensayista. Entre sus libros destacan O labirintodonteAscensão de dez gostos à boca, Ode pós-moderna, Planta rubra y O discurso sobre o filho da puta, libro, a todas luces, inclasificable, donde consigue enlazar sus intenciones políticas y estéticas.